Hoy os vamos a enseñar las icnitas de Santa Cruz de Yanguas y Los Tormos, dos yacimientos con huellas de dinosaurio ubicadas en el pueblo con el mismo nombre. Es una de las paradas de referencia en la Ruta de las Icnitas de Soria, ya que están muy cerquita la una de la otra y permiten ver restos fósiles muy singulares.

Yacimiento de Santa Cruz de Yanguas
Santa Cruz de Yanguas es un coqueto pueblo que, en las afueras, está repleto de huellas de dinosaurios. El primer yacimiento que fuimos a ver se llama igual que la localidad y contiene un único rastro, formado por seis huellas de un dinosaurio herbívoro. Estas se suelen asociar a iguanodóntidos, que tuvieron mucha relevancia en la Península Ibérica durante el Cretácico Inferior. De hecho, eran la especie más abundante.

Las icnitas de Santa Cruz de Yanguas se corresponden únicamente con las patas traseras. Esto no es extraño, ya que muchos miembros de esta especie podían caminar tanto de manera bípeda como cuadrúpeda.

Tanto Santa Cruz de Yanguas como Los Tormos están muy bien montados, con pasarelas de madera y vallas del mismo material. Eso permite realizar la observación de manera sencilla y cómoda.

Por cierto, allí mismo hay una réplica de un stegosaurus, uno de los grandes candidatos a haber dejado allí las huellas que actualmente componen el yacimiento. Toda esta información se puede encontrar en el panel informativo a pie de campo.
Yacimiento de Los Tormos
Y de icnitas del yacimiento de Santa Cruz de Yanguas pasamos al de Los Tormos, a unos 500 metros aproximadamente. Está situado junto al río Baos y contiene como mínimo cuatro niveles diferentes de icnitas. Es un espacio lleno de misterio, ya que el barro se ha deformado con el tiempo y no hay «dueño» claro de muchas de las huellas.

Se han identificado huellas de megalosaurios (una especie de gran tamaño) y de iguanodontipus, un ornitópodo de dimensiones mucho más reducidas. Ambos convivieron en el tiempo.

También hay presencia de otra de las especies más populares en el imaginario colectivo: pterosaurios. Aunque estos reptiles voladores no eran técnicamente dinosaurios, gracias a Jurassic Park ya forman parte de la banda. Imaginar los cielos de Soria cubiertos por estos seres resulta alucinante.

Por cierto, junto al yacimiento hay un puente de piedra precioso. Aunque no tenga nada que ver con los dinosaurios, merecería la pena hacer la visita solo por verlo.