Las Cuevas de Ikaburu son el gran emblema natural de Urdazubi / Urdax, una preciosa localidad al norte del Valle de Baztán. Su visita os permitirá conocer una maravilla subterránea, excavada a lo largo de cientos de miles de años por la erosión de un pequeño río. No solo es importante desde el punto de vista geológico, sino también por sus leyendas y sucesos históricos. Sin duda, un espacio imprescindible para conocer la realizar fronteriza del norte de Navarra y para dejarse sorprender por la belleza más extrema de la naturaleza.

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Una obra de arte firmada por un río
Aunque hablamos de un espacio más antiguo que el propio homo sapiens, las primeras referencias a las Cuevas de Ikaburu son de comienzos del siglo XIX. Tiempos convulsos, en los que sus cavidades sirvieron de parapeto en el contexto de la Guerra de Independencia (la invasión francesa de España, vamos). Se sabe que fue utilizada también como refugio de bandoleros y contrabandistas, pues estas montañas no siempre fueron tan seguras como en la actualidad.

En cualquier caso, desde 1965 se han puesto en valor y convertido en un recurso turístico. Su belleza ha atraído a viajeros desde hace ya varias décadas, pues las formaciones geológicas de las Cuevas de Ikaburu son sencillamente increíbles. Eso sí, no penséis en una explotación a lo loco, pues se trata de un espacio frágil y muy sensible a la presencia humana. Se visita por turnos, mediante visitas guiadas y solo unas pocas decenas de personas cada día. Por ello, conviene reservar antes de ir.
Por dar un poquito más de contexto, las Cuevas de Ikaburu son el hijito del río Urtxume. Gotita a gotita ha perforado el subsuelo durante miles de años, creando una serie de galerías excepcionales. No son las únicas de la zona, aunque quizá sí las más pintorescas. En otras han aparecido restos humanos de hace más de 20 000 años, aunque no en la que protagoniza el artículo.

De las que si ha habido evidencias ha sido de las lamias, criaturas clave en el folclore vasco. Hermosas mujeres con pies de pato o cola de pez, que tan pronto pueden ayudar a los humanos como hacerles pasar muy mal rato. Pues bien, en las Cuevas de Ikaburu siempre se ha dicho que habitan este tipo de seres. Nosotros no las vimos, pero ahí queda el aviso.
La visita guiada: tan obligatoria como imprescindible
Como ya hemos anticipado, las Cuevas de Ikaburu solo se pueden recorrer mediante visita guiada. Cuestan 7€ por persona (precio de 2025), aunque para niños pequeños hay tarifa reducida (4€). Se pueden comprar los tickets en la tienda que hay justo en la entrada, pero siempre es recomendable reservar con antelación. Pensad que los cupos son muy pequeños y que es un lugar muy turístico, por lo que suelen estar llenos.

Una vez tengáis vuestra entrada, la visita guiada comenzará en la entrada de la susodicha tienda. Está a escasos metros del acceso a la cueva, cerrado con una puerta por cuestiones de conservación. Por el mismo motivo no se permite hacer fotos durante el recorrido (solo al final) ni armar jaleo (como es lógico). Llevad ropa de abrigo incluso en verano, ya que en la cueva hay una temperatura constante de 14 grados.
La visita guiada por el interior de Cuevas de Ikaburu es una auténtica pasada. Dura unos 40 minutos, los cuales pasarán volando. Pese a que un guía de carne y hueso os acompañará durante todo el recorrido, en tiempos recientes se ha llevado a cabo una instalación de luz y sonido que complementa las explicaciones. En ella la narración la hace el propio río Urtxume, que contará en primera persona cómo ha ido creándose la cueva.

A lo largo del recorrido se ven muchas formaciones geológicas: estalactitas (las que caen desde el techo), estalagmitas (las que suben desde el suelo), columnas (las que se juntan), pozos e incluso una medusa (uno de los grandes emblemas de la cueva).
Es una cueva viva, por lo que a día de hoy siguen formándose sinuosas figuras en la piedra. Muchas de ellas están claramente señaladas y delimitadas, pero igualmente durante la visita se irán mostrando. También se enseñan los bichitos que viven en el interior de las Cuevas de Ikaburu, como murciélagos o peces que pasan atravesando el río.

Aunque no somos muy amigos de las visitas guiadas, tenemos que reconocer que en el caso de las Cuevas de Ikaburu son absolutamente imprescindibles. En primer lugar por pura conservación, ya que es un espacio muy frágil y hace falta que una persona vaya vigilando que nadie haga el tonto. Pero, además, también queremos ensalzar el papel de la persona que dirige la visita. Es un auténtico pozo de sabiduría, que sabe transmitir y que encima lo hace todo con mucho sentido del humor. ¡Un diez!
¿Merece la pena visitar las Cuevas de Ikaburu? En nuestra opinión son imprescindibles, incluso si ya se han visitado las vecinas (y populares) Cuevas de Zugarramurdi. Nosotros tuvimos la ocasión de recorrerlas en nuestro último viaje por el Valle del Baztán y fue una experiencia única.

Información práctica
- Dirección: Barrio Leorlas, s/n 31711 (Urdax)
- Web: https://cuevasurdax.com/
- Teléfono: 948 59 92 41
- Horarios: visitas guiadas a diferentes horas, en función de la época del año. En general hay a las 11:15 y a las 13:15 como mínimo, doblándose o triplicándose los turnos en épocas de alta demanda.
- Tarifas:
- Adultos: 7€
- Niños: 4€