La Senda Fluvial del Manzanares (El Pardo, Madrid)

Siguiendo con la exploración a la que estamos sometiendo El Pardo y sus alrededores en los confinamientos de 2020, hoy queremos enseñaros la ruta más larga y completa que hemos encontrado hasta la fecha en esta zona de Madrid: la Senda Fluvial del Manzanares. Se trata de un área del río que baña la capital de España que estuvo muy degradada a finales del siglo XX y comienzos del XXI, pero que hoy en día luce mejor que ninguna otra y que bien merece un «paseo». Si, hemos utilizado comillas: la ruta tiene 12 kilómetros y unas cuatro horas de duración, así que es un paseo bastante exigente.

El Manzanares: el río que los madrileños casi llegamos a destruir

Pero antes de hablar de la Senda Fluvial, queremos hacer una pequeña introducción a un río con mucho que contar. El río Manzanares nace en la Sierra de Guadarrama, atraviesa la Comunidad de Madrid y desemboca en el río Jarama, que a su vez va a parar al río Tajo. Apenas tiene 90 kilómetros de recorrido y no es muy caudaloso, pero esos factores no le han impedido ser un río clave en la Historia de España.

La ciudad de Madrid se fundó a orillas del Manzanares para poder defender uno de sus flancos. Se creó como una fortaleza para impedir el avance de los reinos cristianos por parte de los musulmanes, algo que no tuvo demasiado efecto.

El río ha sido también fuente de inspiración para algunos de los pintores más destacados de España. Sin ir más lejos, Francisco de Goya ambienta algunos de sus cuadros más conocidos a orillas del Manzanares. Aureliano de Beruete o Casimiro Sanz son otros ejemplos de artistas que rindieron homenaje a sus aguas. En la orilla opuesta están algunos escritores como Quevedo o Tirso de Molina, que en sus obras hicieron muchas burlas sobre el enclenque río de la capital.

Sea como fuere, durante el siglo XX fue el epicentro del ocio de los madrileños, que lo utilizaban no solo como playa sino también como desagüe y vertedero. Se hicieron auténticas perrerías, como un sistema de esclusas que hizo desaparecer toda su diversidad biológica y lo convirtió en un río contaminado.

Por suerte, los políticos a veces aciertan, y a comienzos del siglo XXI se han llevado a cabo diferentes planes para volver a poner en valor el Manzanares. El proyecto más destacado en la capital es Madrid Río, que ha convertido en la orilla del río a su paso por el antiguo Vicente Calderón en una de las zonas de moda de la capital. No se queda atrás la restauración fluvial que se puso en marcha en el año 2015 a la altura de El Pardo, fruto de la cual nace la Senda Fluvial que ahora os vamos a enseñar. Gracias a ella, ha vuelto el agua de calidad, la vegetación autóctona y la fauna poco a poco vuelve a abrir camino.

La Senda Fluvial del Manzanares: la ruta de las mil posibilidades

Como decimos, la Senda Fluvial del Manzanares es un recorrido de reciente creación, pues hasta el año 2015 el río estaba súper degradado a su paso por El Pardo. Sin embargo, cuando se quiere se puede, y en tiempo récord las aguas han vuelto a su cauce (nunca mejor dicho) y se ha restaurado el río, convirtiéndolo en uno de los principales atractivos turísticos de esta zona de Madrid.

La ruta es circular, aunque en algunos tramos se va y se vuelve por el mismo sitio. Dado que su duración es considerable (doce kilómetros que se hacen en unas cuatro horas), quizá os podáis plantear hacerla en dos días distintos. Si fuese así, os recomendamos un día partir desde Somontes hasta el Puente de los Capuchinos y otro desde el Merendero El Pardo hasta el mismo puente.

Como nosotros os queremos enseñar la ruta completa, os vamos a enseñar cómo sería desde su punto de partida «oficial»: el Aparcamiento del Área Recreativa Somontes. Un lugar no muy lejos del Palacio de la Zarzuela, todavía fuera de El Pardo, en el que se aparca bien entre semana, pero que los fines suele estar bastante concurrido.

En esta zona hay un montón de mesas (por lo que puede ser un buen lugar para hacer picnic), el río se muestra con mucho caudal para lo que es el Manzanares y hay varias orillas por las que se suelen dejar caer patos y cisnes en busca de pan duro de la gente que va a pasar allí el día. Aunque sea el lugar más transformado de toda la Senda Fluvial, tenemos que decir que es un sitio precioso, especialmente en otoño. Sus árboles frondosos y sus anchos caminos hacen que pasear por aquí sea la mar de agradable.

Tras unos diez minutos caminando se llega al Puente Ferroviario, una enorme construcción de hormigón que sorprendentemente se ha integrado muy bien en el entorno. Es un puente muy al estilo del de Harry Potter, solo que en lugar de pasar por él el Hogwarts Express lo recorre el tren de Cercanías. Desde lejos tiene mucho encanto, tal y como comprobamos en otra ocasión haciendo la Senda de Valpalomero. Dicho sea de paso, os recomendamos esa ruta por el Monte de El Pardo.

A partir de ahí se camina por un bonito bosquecillo que poco a poco se va asalvajando (en el mejor sentido de la palabra), hasta llegar al casco urbano de El Pardo. La entrada a la antigua localidad de Madrid (hoy un barrio más de la capital) es nuestra zona favorita, por ser la más tranquila y menos transitada. Además, en ellas podréis ver las hidrotecnias del Manzanares, unos ingenios hechos con rocas y maderas para ayudar a que el agua circule como lo hacía antes de que los humanos lo destrozásemos todo. Tal y como aprendimos con los paneles informativos de la zona, con esas estructuras se fomenta la biodiversidad en todo el río.

Si se continua por el camino se llega a una de sus construcciones más destacadas, el Puente de los Capuchinos. Desde aquí hay tres opciones: dar por buena la ruta y volver por al coche, continuar hasta el otro extremo para hacer el recorrido completo o introducir una variante y visitar el casco histórico de El Pardo. Nosotros queríamos conocer a fondo la Senda Fluvial, así que continuamos por ella.

Para continuar, se puede ir por ambas orillas. Si vais por la derecha, encontraréis un tramo asfaltado y plenamente urbanizado, aunque no por ello carente de encanto.

Si vais por la izquierda, el camino se hace un poquito más estrecho y a veces os cruzaréis con algún ciclista, pero a cambio disfrutaréis de un tramo súper bonito y podréis bajar a algunas playas fluviales que también son dignas de mención. Dicho sea de paso, si venís con perro no hay dudas: id por la izquierda.

En cualquier caso, si vais a hacer la ruta completa lo mejor es ir por un lado y volver por el otro, así podéis haceros una idea de todo lo que tiene que ofrecer la Senda Fluvial del Manzanares.

Como a diez minutos andando desde el Puente de los Capuchinos está el azud de El Pardo, una pequeña presa que se hizo a mediados del siglo XX. Es de las poquitas transformaciones que se le hicieron al río en esa época que han llegado a nuestros días, aunque lo ha hecho por mérito propio, ya que además permite crear una balsa de agua artificial que está disponible todo el año por si hubiera algún incendio. No obstante, en 2019 se hizo una rampa para permitir el tránsito de los peces hacia la zona de reproducción. En resumen: es una zona súper interesante y que no podéis perderos.

Si seguís caminando llegaréis hasta la pasarela peatonal de Mingorrubio, con la cual podréis cambiar de orilla. Realmente tenéis que elegir bien, ya que de ahí en adelante se va y se vuelve por el mismo sitio.

Si vais por la orilla izquierda, tendréis un camino más ancho, aunque también más transitado y por el cual pasan muchos ciclistas (mala idea si vais con perro).

En cambio, si vais por la orilla derecha, podréis disfrutar de un bosque mediterráneo en estado puro. Hay algunos desniveles y si ha llovido un poco seguro que os topáis con barro, pero aun así merece la pena. Es de las zonas más interesantes de la senda.

El final del recorrido es la Presa de El Pardo, una construcción enorme que sirve para regular el caudal del río Manzanares. Fue inaugurada en 1970 y a sus pies veréis diferentes balsas de agua.

Puede ser que vayáis y estén abiertos los chorros. Por un lado es una experiencia mala, ya que huele fatal, pero por otro resulta bastante impresionante ver salir esa ingente cantidad de agua.

Desde el Aparcamiento de Somontes hasta la presa hay unos seis kilómetros, por lo que ahora os esperan otros tantos de vuelta. En algunos tramos solo es posible venir por la misma orilla por la que habéis llegado hasta la presa, pero en otros se puede elegir: intentad ir siempre por la zona «no conocida», así le sacaréis todo el jugo a esta ruta.

¿Puntos a favor? Que es un recorrido lleno de diversidad y en el que se puede aprender mucho sobre el río, ya que la Senda Fluvial del Manzanares tiene mucho que ofrecer y una excelente señalización. ¿Puntos en contra? Se puede hacer larga si se hace en un solo día, a veces se hace repetitiva (por volver por el mismo sitio por el que se va) y en fines de semana algunos tramos están abarrotados, sobre todo los merenderos.

Sea como fuere, sin duda es nuestra ruta favorita por El Pardo. Eso sí, si queréis ver otras opciones, no dejéis de pasaros por nuestro post con las mejores rutas por El Pardo y alrededores. Veréis que hay mucho para elegir y todo súper interesante.

Ficha técnica: cómo llegar, distancia y otros datos

  • Punto de inicio: dado que es una ruta circular, se puede empezar desde diferentes puntos. Si bien lo más recomendable es hacerlo desde el principio (aparcamiento del Área Recreativa Somontes) o desde el final (el aparcamiento del Merendero El Pardo, en la Colonia de Mingorrubio), podéis dejar el coche en cualquier punto entre ambos parkings y empezar a caminar desde ahí.
  • Distancia / desnivel: la ruta completa (es decir, ir y volver desde uno de los extremos) tiene unos 12 kilómetros. Sin embargo, mucha gente hace solo un tramo por separado. Entre Somontes y el Puente de los Capuchinos hay 3,5 kilómetros, y entre este y la pasarela que cruza el río al final unos 2,7 kilómetros. Apenas hay desnivel, unos 25 metros en total.
  • Dificultad: la ruta es muy fácil, no tiene ninguna complicación. Dentro de eso, hay tramos que son como dar un paseíto por un parque (como los que están por la zona de Somontes) y otros que son más escarpados (como lo que hay entre la pasarela peatonal y la presa).
  • Duración: hacer toda la ruta lleva cuatro horas entre ir y volver. Si no queréis estar tanto tiempo, podéis hacer la ruta por tramos en diferentes días. Se aparca bien en ambos extremos, así que hacerla en dos mitades no es ninguna tontería.

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