La Ruta de los Castaños de Rozas de Puerto Real, un paseo por el mayor castañar de Madrid

La Sierra Oeste de la Comunidad de Madrid es perfecta para ir en busca de los típicos colores del otoño. En sus bosques encontraréis estampas inolvidables, en las que la magia parece brotar de los montones de hojas caídas y las tonalidades marrones se hacen inspiradoras a más no poder. El mejor ejemplo de esto es la Ruta de los Castaños de Rozas de Puerto Real, un paseo que os llevará por el mayor castañar de la Comunidad de Madrid. No se encuentra demasiado lejos del Castañar de El Tiemblo ni del Castañar de Casillas, pero ambos están ya en la provincia de Ávila. Y ya sabéis que a los madrileños nos gusta lo nuestro, así que os invitamos a tomar buena nota y a acompañadnos por este precioso castañar con tintes castizos.

En la Comunidad de Madrid también hay un gran castañar

Para hacer esta ruta tendréis que ir hasta Rozas de Puerto Real, un pueblecito ubicado en el extremo oeste de la Comunidad de Madrid. Lo primero que queremos hacer es recomendaros que os perdáis por sus calles, ya que se trata de una localidad encantadora y con muchísimo que ver.

Dicho esto, la M-507 es la carretera que os llevará hasta allí y que atraviesa Rozas de Puerto Real de punta a punta. En la salida oeste está la Oficina de Turismo, desde donde sale la ruta. Si tenéis la suerte de encontrarla abierta id a preguntar, ya que son unos grandes entusiastas y os darán un montón de consejos chulos para hacer la ruta.

En cualquier caso, no tiene mucha pérdida. A poco que avancéis un poco por la calle que va en paralelo a la carretera, veréis los carteles amarillos que indican la Ruta de los Castaños. Es un recorrido sencillo, pero que se va por encima de los 9 kilómetros y que requiere unas dos horas y media para ser completado.

Justo al inicio de la ruta, nada más abandonar el pueblo, está el panel informativo de la misma. Allí podréis ver el recorrido y aprender un montón sobre la flora y la fauna que vive en esos lares.

El primer tramo básicamente consiste en descender hasta el nivel del río. Es una cuesta que no parece gran cosa, pero ya os adelantamos que a la vuelta se hará dura. Aún así, id bien atentos, ya que los primeros castaños (con sus correspondientes estampas otoñales) aparecerán ante vosotros a mano derecha.

Por doquier veréis paneles informativos, aunque muchos de ellos han sido borrados por el paso del tiempo. Sin embargo, veréis varios dedicados a las diferentes especies de árboles que se pueden contemplar en el entorno: castaños, olivos, fresnos…

En un momento dado llegaréis hasta un abrevadero, el cual tiene agua que teóricamente es potable. Aprovechamos para decir que esta es una buena ruta para hacerse con perro, ya que vuestro adorable cuadrúpedo tendrá muchos puntos para refrescarse.

El camino de tierra va a parar hasta una pista de asfalto, la cual va en paralelo a la M-507. En este punto empezamos a ver lo que menos nos gustó del recorrido: que en los meses de otoño está súper masificado. Y no se llena precisamente de tranquilos senderistas, sino de los típicos domingueros que no suelen ir al campo y que meten muchísimo ruido.

Cuando todo parece indicar que habrá que pasar por encima de la carretera, veréis un cartel en el que se indica un pasadizo. Y es que hay un pequeño túnel que va por debajo de la M-507, que por sus condiciones (estrecho y oscuro, pero sin ningún peligro) se ha convertido en todo un reclamo turístico. Si estáis haciendo la ruta con niños pequeños, disfrutarán especialmente en este punto.

Tras superar el pasadizo, llegaréis hasta el Seminario Menor Santa María, un impresionante edificio que deberéis bordear yendo a mano izquierda. En el punto de bordearlo pasaréis junto a un interesante fresno centenario.

A partir de ese punto tendréis que bordear el Embalse de los Morales, una bonita masa de agua que se puede recorrer tanto en el sentido de las agujas del reloj como al revés. El orden da igual, pero en ambos casos pasaréis por bonitas playas y por estupendos miradores al agua.

Aunque habíamos venido a ver castaños, lo cierto es que la zona del embalse fue uno de nuestros tramos favoritos. También de nuestro perro, que se pegó los correspondientes baños.

Una vez rodeéis el embalse, os tocará emprender el camino de vuelta. Se hace deshaciendo los pasos andados, lo cual incluye volver a adentrarse en el pasadizo y volver por las zona en la que hay más castaños. Eso sí, recordad que la cuesta se puede hacer dura, especialmente en el tramo final.

Tras unas dos horas y media, completamos esta estupenda ruta. Es cierto que no resulta tan impresionante como lo que vimos en El Tiemblo y Casillas, pero la alternativa madrileña es más que digna. A nosotros nos pareció una ruta muy recomendable, de lo mejorcito que se puede hacer en la Sierra Oeste (sobre todo en otoño).

Ficha técnica: cómo llegar, distancia y otros datos



Distancia

9,4 km


Desnivel

Unos 270 metros


Dificultad

Es una ruta sencilla y que se puede hacer en familia.


Duración

2:30 – 3 horas


Punto de inicio

La Oficina de Turismo de Rozas de Puerto Real, que se encuentra a los pies de la M-507


Señalización

Por doquier veréis carteles amarillos en los que se señala la «Ruta de los castaños».


Época del año

Otoño. Sin lugar a dudas es su momento de mayor esplendor.


Popularidad

Excesiva. En época otoñal suele estar abarrotada de gente.


Dog friendly

¡Perfecta con perretes! Hay varios puntos en los que pueden bañarse y beber agua.
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