La Ruta de los Árboles Monumentales de Vallanca es un sendero de algo menos de cinco kilómetros. Transita en las inmediaciones del pueblo que le da nombre, por el coqueto Paraje Natural Municipal Umbría de la Huerta. En él se encuentran algunos de los árboles más singulares de todo el Rincón de Ademuz. Pinos negrales, sabinas albares y enormes nogales reciben al viajero con las ramas abiertas, en un paseo tan agradable como fotogénico.

Caminando bajo árboles gigantes en el Rincón de Ademuz
Hablamos de un recorrido sencillito, que se completa en hora y media como mucho. Se puede empezar desde varios puntos, todos ellos en las inmediaciones de Vallanca: el Molino de Abajo, el sendero que enlaza con la Ruta del Río Bohílgues o La Puente.

Nosotros veníamos desde Ademuz, así que nos unimos directamente al recorrido empalmando las dos rutas. Se inicia así con un paseíto de unos quince minutos que va en paralelo al pueblo y que deja unas vistas espectaculares del mismo. Es una buena subida: no es dura, pero sudaréis un poco si no soléis salir a hacer senderismo. No busquéis señalización, porque no la hay ni es necesaria. Simplemente seguid adelante y acabaréis llegando a la siguiente etapa.
Es así como se llega hasta La Puente, el cruce más antiguo sobre el Río Bohígues. Allí veréis carteles de nuevo, los cuales indican hacia qué zona hay que ir.

En seguida pasaréis por la Fuente Podrida, a la cual se llega tras bajar unas escaleritas. Se llama así porque es un manantial de aguas sulfurosas, de esas que tienen muchas propiedades pero que huelen a huevo podrido. Antaño se bebían para hacer tratamientos, pero hoy en día está desaconsejado.
A partir de aquí comienza una buena subida por la ladera de la montaña. El primer tramo no tiene pérdida, ya que es hasta una coqueta selfie zone que se ha instalado allí mismo. Hay una tarima para colocarse, un poste para dejar el móvil y también una completísima guía de fotografía. ¡Muy buena iniciativa!

El ascenso continua, en este caso yendo debajo del tendido eléctrico. No hay ninguna señalización, pero básicamente hay que seguir montaña arriba.
Eso sí, id con mucho ojo. A ambos lados aparecerán los primeros árboles monumentales. Nos referimos a la Sabina Discreta, al Jorobado de Vallanca, al Pino de la Romera y al Pino de El Rayo. Están en los márgenes del camino y os los saltaréis si no prestáis atención (lo cual sería una pena).

El último tramo de subida se hace un poco feo. No hay señalización, el camino se desdibuja y hay mucha vegetación que os pinchará las piernas, ya que es una ruta poco transitada. De hecho, sin GPS será bastante dificultoso avanzar, pero más o menos está claro hacia dónde hay que llegar.
De hecho, una vez coronéis todo se vuelve más fácil. En la parte alta está la Sabina de El Plano, uno de los grandes emblemas de esta Ruta de los Árboles Monumentales de Vallanca. Merece la pena ir a visitarla, pues es un ejemplar con aproximadamente 500 años de vida. ¡Increíble! Sus 10 metros de altura y 4,2 de perímetro os harán sentir chiquititos.

Desde ese punto se inicia la bajada, que se hace por un camino de piedra ancho y en buen estado. Es un tramo cómodo, aunque quizá el menos atractivo (sensación que se profundiza al cambiar las piedrecitas por puro asfalto).
Sin embargo, la conocida como Cuesta Moya atesora una gran sorpresa: el Pino de la Cuesta Moya (no se complicaron mucho con el nombre). Otro ejemplar sensacional, con unos 200 años en sus ramas y hasta 9 metros de altura.

Ya a nivel del río, llegaréis a un conjunto de nogales que recibe los nombres de los personajes más emblemáticos de Alejandro Dumas: los Tres Mosqueteros. Pasaréis por el Nogal de Porthos, el Nogal de Aramis y el Nogal de Athos, todos ellos con cartelitos que hablan de su tamaño y hacen referencias a esta legendaria obra. Como no podía ser de otro modo, al final espera el Nogal D’Artagnan.

Con la melodía de Los Tres Mosqueperros en la cabeza (tinininininiNI) llegamos hasta la Fuente de La Teja, donde técnicamente se encuentra el final de la ruta. Ahí hay un chiringuito que abre en verano, cuyas mesas son utilizadas en invierno por los senderistas para comerse un bocadillo (como nosotros mismos hicimos).

La vuelta a Vallanca la hicimos yendo de nuevo por los nogales, llegando al pueblo aproximadamente hora y media después de haber comenzado la ruta. Aprovechamos para visitar el pueblo, que nos pareció una maravilla, y de ahí emprender el regreso a Ademuz.

Ficha técnica: cómo llegar, distancia y otros datos
- Distancia: 4,5 kilómetros. Es «circular», porque empieza y acaba en Vallanca. Las comillas son porque inicia en un punto del pueblo y finaliza en otro.
- Desnivel: escaso, apenas 120 metros en toda la ruta.
- Dificultad: el recorrido es muy sencillo, aunque es cierto que algunos tramos son difíciles de seguir sin GPS.
- Duración: hora y media en total.
- Punto de inicio: se puede empezar desde el Molino de Abajo de Vallanca, desde un punto de enlace con la Ruta del Río Bohílgues o directamente desde La Puente.
- Señalización: el primer tramo está poco señalizado y un par de árboles pueden pasar desapercibidos, pero la cosa mejora según avanza el recorrido.
- Época recomendada: nosotros recomendamos otoño, pero en cualquier momento del año es buen recorrido.
- Popularidad: no es un sendero especialmente transitado.
- Dog friendly: bien con perro. Al inicio y al final se va en paralelo al río, por lo que podrá refrescarse. Eso sí, cuidado en época de orugas, que vimos bastantes nidos.
