La Quinta de los Molinos es un jardín histórico de Madrid. Está ubicado en el distrito de San Blas-Canillejas (zona este de la ciudad) y es conocido fundamentalmente por sus almendros. Por su ubicación, disposición y cantidad, ofrece uno de los mejores lugares de la capital de España para contemplar la maravillosa floración de los almendros. Es un fenómeno que dura escasas dos o tres semanas, normalmente entre finales de febrero y primeros de marzo. Durante ese breve periodo, los mas de mil almendros que viven en este parque ofrecen una estampa única y absolutamente mágica.

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El jardín histórico de la Quinta de los Molinos
La Quinta de los Molinos no es otra cosa que un viejo jardín del conde de Torre Arias. A comienzos del siglo XX se lo regaló a César Cort Botí, un arquitecto con el que mantenía una estrecha amistad. Este último, de origen valenciano, quiso crear unos jardines de estilo mediterráneo.

Cuando el arquitecto falleció en 1978, el parque se vio en grave riesgo de abandono. Sin embargo, solo dos años después fue cedido al Ayuntamiento de Madrid. El consistorio era muy consciente de la belleza y la biodiversidad de este parque, pues en sus 25 hectáreas tenía de todo: olivos, eucaliptos, higueras, encinas, pinos… Además de los almendros, claro.

Y es que el interior de este jardín rústico se encuentran algunos de los almendrales más bellos del interior de España. En concreto, hay más de mil árboles de esta especie, que cada año atraen a miles de viajeros durante la época de floración.
Dónde (y cuándo) ver los almendros en flor
La Quinta de los Molinos está delimitada por la Calle Juan Ignacio Luca de Tena (al norte), la Avenida del Veinticinco de Septiembre (al este), la Calle Alcalá (al sur) y la Calle Miami (al oeste). El acceso principal está junto a la Calle Alcalá, al ladito de la estación de metro de Suances. Si entráis por allí, a mano derecha tenéis una de las principales zonas de almendros.

Sin embargo, el almendral principal (señalizado en Google Maps como la mejor zona de almendros de Madrid) está en el centro-norte del parque. Si vais en coche, lo mejor es que intentéis aparcar en la Calle Juan Ignacio Luca de Tena, ya que desde ese acceso podréis acceder a la mayor zona de almendros en un periquete.
La época de floración de los almendros se da entre finales de febrero y principios de marzo. Puede variar un poco en función de las lluvias y las temperaturas que se hayan dado entre el otoño y el invierno, pero lo que no cambia nunca es lo efímero de este fenómeno. Contad con apenas dos semanas, tres a lo sumo, para disfrutar de la floración de los almendros en todo su esplendor.

Pensad que en esas fechas la Quinta de los Molinos se convierte en una de las zonas más visitadas de la ciudad de Madrid. Locales y viajeros acuden como moscas a la miel, pues se trata de una de las estampas más bonitas que se pueden disfrutar en España en esa época del año. Sin embargo, hay que decir que se trata de un espacio amplio, por lo que no debería ser especialmente agobiante. Como es lógico, si podéis evitar visitar el parque en sábado y en domingo disfrutaréis de una experiencia con menos gente.

De verdad, merece muchísimo la pena ir a ver los almendros den flor de la Quinta de los Molinos. Tiene unas vibes que recuerdan un poco a los campos de lavanda de Brihuega, en el sentido de que es una experiencia efímera y muy especial. También evoca a lo malo, pues hay mucha gente y mucho postureo. Sin embargo, esto último se compensa con espacio de sobra y también con la sensación de que es un parque real. Por cada guiri que veáis haciéndose fotos forzando la perspectiva, también os encontraréis con una familia haciendo un picnic o con madrileños que acuden allí a dar su paseíto de por las tardes.

No solo de almendros vive la Quinta de los Molinos
Pero ojo, que los motivos para visitar la Quinta de los Molinos van mucho más allá de los almendros en flor. De hecho, tiene argumentos suficientes para ser visitada en cualquier momento del año. En este jardín histórico encontraréis una tremenda diversidad de flora, edificios históricos, zonas en las que hacer deporte, banquitos en los que sentaros a leer…

Yendo desde el norte, lo primero que veréis es la fabulosa Casa Palacio, reconvertida actualmente en el Espacio Abierto de la Quinta de los Molinos. Hablamos de una institución cultural dedicada al ocio en familia, con un sinfín de actividades para los más pequeños de la casa. Si estáis yendo allí con niños pequeños, sin duda es una parada obligada.
Además, en la zona baja hay una escuela gastronómica, en la cual podréis tanto tomar un aperitivo como disfrutar de sus magníficos platos a precio razonable. Destaca también por su decoración, ya que es uno de esos edificios en los que el cuerpo (y el influencer que todos llevamos dentro) pide tomar algo.

También en la zona norte hay un par de modernos molinos de viento, muy fotogénicos. Uno lo encontraréis detrás del Espacio Abierto, mientras que el otro se ve a simple vista a la que se avanza por el camino.
En este tramo norte veréis la Casa del Reloj, un pequeño estanque, diversas fuentes y varios invernaderos. Sin duda, un patrimonio diverso y que hace que pasear por allí sea una maravilla.

Pero si por algo destaca la Quinta la Quinta de los Molinos es por su diversidad. Preciosas acacias amarillas y robustos olivos le roban el protagonismo a los almendros, además de otras muchas especies como eucaliptos o acebos.
Por último, merece la pena destacar que se trata de un parque con espacio para todas las edades. Si en el norte había una zona para los más jóvenes, en el centro hay una zona para hacer deporte activo, mientras que junto al acceso sur (el que está pegadito al metro de Suances) hay un área para que personas mayores puedan ejercitarse un poco en máquinas destinadas a tal fin.

Información práctica para la visita
Vamos a sintetizar ahora todos los datos prácticos para visitar la Quinta de los Molinos:
- Dónde está: barrio de San Blas-Canillejas, delimitado por la Calle Juan Ignacio Luca de Tena, la Avenida del Veinticinco de Septiembre, la Calle Alcalá y la Calle Miami.
- Cómo llegar:
- En coche: está a los pies de la A-2. Los alrededores son zona blanca, por lo que escasea el aparcamiento en tiempos de floración. Os recomendamos la Calle Juan Ignacio Luca de Tena para intentar dejar vuestro vehículo.
- En metro: parada de Suances (línea 5).
- Horario: abre todos los días del año de 6:30 a 22:00.
- Tarifas: la visita a la Quinta de los Molinos es gratuita.
- Mejor época para ver los almendros en flor: desde finales de febrero hasta primeros de marzo.
