La Iglesia Votiva de Viena eleva la arquitectura neogótica a su máxima expresión. Es un edificio inspirado en las catedrales francesas medievales, con dos torres gemelas de 99 metros de alto y con una riqueza decorativa fuera de lo normal. Está en pleno centro y el acceso es gratuito, por lo que nos podéis ir de la capital de Austria sin visitarla.

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La ofrenda de Maximiliano en honor a su hermano
El origen de la Iglesia Votiva de Viena no es nada habitual. Fue mandada construir por Maximiliano I, el hermano del emperador Francisco José I, después de que este último sufriese un atentado en 1853.

Para celebrar que su bro había sobrevivido, organizó una de esas colectas en las que la gente participa porque hay que participar y se recaudaron fondos para las obras. Comenzaron ese mismo año y el templo se inauguró en 1879, conmemorando las bodas de plata del mencionado Francisco José I y su mujer (la mítica Sisí).

El responsable de la obra fue el joven arquitecto Heinrich von Ferstel, que ganó el concurso público con escasos 26 años de edad. Un niño prodigio de su época.
Una joya que nos dejó sin palabras
El templo está cerca de la Universidad de Viena, en un área bastante despejada que permite observar su silueta desde diferentes puntos de vista. El elemento más reconocible de su fachada son dos torres gemelas que casi llegan a los 100 metros de alto (les faltó uno). Cuando nosotros fuimos estaban unidas entre sí por un símbolo gigante de infinito, pero no sabemos si eso se mantendrá en el tiempo o si es una instalación temporal.

Sea como fuere, el acceso principal también es una maravilla. La puerta está repleta de esculturas, tiene un rosetón enorme y las ventanas se encargan de que la luz pase al interior en cantidades industriales.


Por dentro, la Iglesia Votiva de Viena es una absoluta locura. Sus techos altos consiguen exactamente su objetivo: más parece una catedral gótica francesa que un edificio relativamente nuevo. Sus enormes vidrieras proyectan la luz hacia el interior, creando un aura que da paz a cada paso.

Este tipo de edificios suelen pecar de falta de decoración, pero este no es el caso. El interior de la Iglesia Votiva de Viena está repleto de obras de arte religioso de todo tipo y de todas las épocas. Pensad que se instaló en plena Ringstrasse, la amplia avenida con la que se sustituyó el antiguo reciento amurallado. Que el edificio fuese espectacular era importante, pero que enlazase con el pasado también.

El elemento decorativo más sorprendente de la iglesia es una vela bárbara, la cual tiene 4 metros de alto y un peso que se va hasta los casi 300 kilos. Eso sí, nos decepcionamos un poco al verla: habíamos leído en muchos blogs que también tenía 3 metros de alto, pero resultó ser bastante más finita.

¿La iglesia más bonita del siglo XIX?
El arte neogótico (o neo en general) nos despierta sensaciones encontradas. Espectacular y técnicamente maravilloso, pero a la vez falto de originalidad y de alma. Eso es lo que pensamos en líneas generales, pero no podríamos decir eso de la Iglesia Votiva de Viena. Es un templo absolutamente alucinante, que nos encandiló de principio a fin y que nos hizo amar más si cabe la catedral de Austria.

Hay que visitarlo, de eso no cabe duda. Sin embargo, aquí os dejamos un pequeño consejo. Intentad ir a la hora a la que abre o incluso unos minutos antes. Así podréis disfrutar de la iglesia para vosotros solos, por lo que a su espectacular línea arquitectónica le daréis el toque espiritual que solo se consigue con el silencio.
Información práctica
- Dirección: Rooseveltplatz
- Teléfono: +43 1 4061192
- Web: https://www.votivkirche.at/
- Horario:
- Lunes: cerrada
- Martes a viernes: de 10:00 a 16:00
- Sábados: de 11:00 a 19:00
- Domingos: de 9:00 a 13:00