La Ciudadela de Pamplona (también conocida como Castillo Nuevo o Iruñeko Zitadela) es una fortaleza construida entre los siglos XVI y XVII en la capital de Navarra. Por muchísimos motivos, está considerada una de las grandes joyas de la arquitectura militar renacentista de la península ibérica. Sin embargo, en la actualidad su uso ha cambiado de manera radical, ya que está considerada como uno de los grandes parques y espacios culturales de la ciudad de los sanfermines.

Tabla de contenidos
Una plaza fuerte para defender Pamplona
Detrás de la construcción de la Ciudadela de Pamplona está el mismísimo Felipe II. El prolífico monarca ordenó en 1571 que se renovasen las fortificaciones de la urbe, pues se trataba de un lugar estratégico para la defensa de toda la península. Así, durante más o menos un siglo, se desarrolló un recinto con planta en forma de estrella de cinco puntas. En cada una de ellas se construyó un baluarte: algunos hacia el exterior y otros planteados para controlar la propia ciudad.

¿Por qué se construyó una fortaleza con unas proporciones tan abrumadoras? Hay que tener en cuenta que el Reino de Navarra no había sido conquistado hacía demasiado tiempo, que la política europea era más bien tumultuosa y que la propia ciudad se había convertido en un lugar clave a nivel económico. Sea como fuere, se trazó un recinto único. En él participaron algunos de los mejores arquitectos de diferentes generaciones. Hasta bien entrado el siglo XVIII se siguieron haciendo añadidos y reformas,

De hecho, hasta la Guerra Civil (del 36 al 39) la Ciudadela de Pamplona no perdió su función militar. Pensad en cualquier conflicto bélico ocurrido hasta entonces: en todos pasó algo en este conjunto militar. De adelante hacia atrás, por aquí pasaron fascistas que apoyaron el golpe de estado de Franco, los liberales lucharon contra los Cien Mil Hijos de San Luis, las tropas napoleónicas también dejaron huella…

De recinto militar a espacio cultural
En cualquier caso, el mundo fue cambiando poco a poco y en 1964 la Ciudadela de Pamplona perdió su carácter militar. En ese momento, la cultura le ganó la partida a la guerra y el espacio se convirtió en una zona de referencia para el ocio pamplonica. Y lo hizo a través de tres vertientes: la turística, pues se trata de uno de los conjuntos más visitados de la ciudad; la cultural, ya que algunas estancias se convirtieron en salas de exposiciones; y la natural, pasando a ser uno de los parques más frecuentados de la ciudad.

Tal cual os lo contamos, el primer motivo por el que ir a visitar la Ciudadela de Pamplona es evidente: contemplar la fortaleza en sí misma. Como ya hemos dicho, es una de las obras maestras de la arquitectura militar de nuestro país, por lo que merece ir a verla, recorrerla y observarla desde diferentes puntos de vista.

Sin embargo, una vez crucéis a su interior… ¡magia! Diversas estructuras se han puesto en valor para acoger salas de exposiciones. Hablamos de la Sala de Armas, del polvorín de 1694 o de un almacén reformado en 1720 por Ignacio Sala. En ellas, siempre de manera gratuita, se organizan de manera regular exposiciones de arte, de historia y de las temáticas más diversas que podáis imaginar.

Por último, la Ciudadela de Pamplona es toda una referencia para las personas que quieren hacer su vuelta saludable. Los alrededores son la Vuelta del Castillo, un recorrido circular enorme que aprovecha los terrenos sin construir. Por motivos defensivos no se había edificado nada alrededor de la fortaleza, lo cual hoy resulta maravilloso. Además, en el interior hay un parque de primer nivel, que cada año figura como uno de los más visitados de la ciudad.

Horarios de apertura
- Parque:
- De lunes a viernes, de 7:30 a 21:30
- Sábados: de 8:00 a 21:30
- Domingos y festivos: de 9:00 a 21:30
- Salas de exposiciones:
- De martes a sábado: de 11:30 a 13:30 y de 18:00 a 20:30
- Domingos: de 11:30 a 13:30
Importante: la Ciudadela de Pamplona en su conjunto (tanto el parque como las salas de exposiciones) cierra por los por los sanfermines. Normalmente echa el cierre del 1 al 20 de julio, aunque los días pueden variar ligeramente de año en año.
