La Catedral Metropolitana de Liverpool es uno de los edificios más alucinantes que hemos visitado nunca. Cumple con todo lo que cabría esperar de un edificio religioso, pero a la vez lleva la arquitectura vanguardista a su máxima expresión. Su diseño rompedor y su disposición única hacen de esta construcción una visita imprescindible en la ciudad de The Beatles.

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A la cuarta (propuesta) fue la vencida
Pero no nos adelantemos, porque hay mucho que contar. Y es que hubo que recorrer un larguísimo camino para que la Catedral Metropolitana de Liverpool llegase a ser este edificio que nos vuela la cabeza. De hecho, el diseño de Frederick Gibberd fue el cuarto que se propuso. Previamente estuvieron a punto de llevarse a cabo uno en 1853 (la comunidad católica había crecido mucho en Liverpool por los irlandeses que huían del hambre), otro en 1933 (aquí el problema fueron los altísimos costes) y un tercero en 1953 (descartado por la fuerte oposición popular con la que se encontró).

Así, a la cuarta fue la vencida. Entre 1962 y 1967 se erigió esta locura vanguardista que hoy es conocida popularmente como Catedral Metropolitana de Liverpool, aunque cuenta con otros nombres oficiales (como Catedral de Cristo Rey) y oficiosos (como Mersey Funnel o Paddy’s Wigwam). No hay que confundirla con la Catedral Anglicana, el otro gran templo de la ciudad.
Una catedral única en el mundo
No hay excusa para no visitar la Catedral Metropolitana de Liverpool si se está en la ciudad, ya que la entrada es gratuita y el horario de apertura amplísimo (de 7:30 a 18:00 los siete días de la semana). Hablamos de un edificio único y que se encuentra en perfecto estado de revista.
Su planta circular ya es toda una declaración de intenciones. Tiene un diámetro de 59 metros, con hasta 13 capillas situadas en su perímetro. La torre-campanario es quizá su elemento más destacado, haciendo que tenga una forma fuera de lo común.

Os recomendamos ir a primera hora, para poder visitarla en absoluta soledad. Así, cuando entréis al centro podréis disfrutar tanto de lo grandioso (el templo tiene capacidad para más de 2300 personas) como de los pequeños detalles.
No deberíais perderos el altar que da a la entrada principal (elaborado con mármol blanco de Skopje), las impresionantes vidrieras de John Piper y Reyntiens Patrick, la cripta (para entrar en ella hay que pagar 3 libras) o el magnífico órgano de J. W. Walker e hijos.
Como si de una vuelta al ruedo se tratase, conviene bordear la catedral por completo y contemplarla desde todos los ángulos posibles. Entrad a tantas capillas como podáis y aprovechad los pequeños graderíos para ganar algo de altura y poder disfrutar de su arquitectura desde diferentes puntos de vista.

Por cierto, también merece la pena que paséis por allí de noche. Y es que no escatiman tampoco con la iluminación nocturna, ofreciendo un planteamiento que para nada es habitual en edificios religiosos.
En resumen, hemos sido todo lo objetivos que hemos podido… pero somos conscientes de que no lo hemos conseguido. La Catedral Metropolitana de Liverpool es un edificio que nos encanta y que pensamos que por sí solo justifica la visita a la ciudad.
Información práctica
- Dirección: Cathedral House, Mount Pleasant, Liverpool L3 5TQ
- Web: https://liverpoolmetrocathedral.org.uk/
- Teléfono: +44 151 709 9222
- Tarifas: entrada gratuita
- Horarios: todos los días de 7:30 a 18:00
