La Casita del Príncipe, la casa de campo de San Lorenzo de El Escorial

La Casita del Príncipe (también conocida como Casita de Abajo) es una de las muchas residencias que la familia real española posee a lo largo y ancho del país. En concreto, se encuentra entre los términos municipales de El Escorial y San Lorenzo de El Escorial, a pocos pasos del archiconocido monasterio. Es una de las grandes obras de Juan de Villanueva, que no solo creó un magnífico edificio sino que además lo rodeó de dos bellos jardines. Por si esto fuera poco, todo el conjunto está integrado en el corazón de un parque gigante.

La Casita del Príncipe, San Lorenzo de El Escorial

Así se las ponían… ¡A Carlos IV!

Aunque la expresión de así se las ponían se utiliza para diferentes mandatarios (fundamentalmente Felipe II, Fernando VII y el propio Franco), en este caso la vamos a utilizar para hablar de Carlos IV. Y es que la Casita del Príncipe es un edificio que fue planteado para servir de recreo al que por entonces era Príncipe de Asturias: el futuro Carlos IV.

La construcción se llevó a cabo entre 1771 y 1775, estando detrás del proyecto uno de los grandes arquitectos de su tiempo: Juan de Villanueva. Creó así una obra de marcado estilo neoclasicista, que era el gusto que imperaba en ese momento.

Como decimos, el proyecto básicamente quería dar a Carlos IV un sitio para entretenerse. Hay que recordar que el monarca pasó a la historia con el sobrenombre de El Cazador, por lo que no debe sorprender que la casa estuviese en medio de un bosque autóctono. En él podía dar rienda suelta a sus instintos sin llamar demasiado la atención, que al fin y al cabo es lo que se esperaba de este tipo de construcciones.

Cómo es la visita a la Casita del Príncipe

El parque

Para llegar a la Casita del Príncipe, primero tendréis que caminar por su magnífico parque. El acceso se hace desde la Calleja Larga, un sitio muy a tener en cuenta: está al ladito del monasterio y se puede aparcar de manera gratuita.

Parque San Lorenzo El Escorial

Una vez entréis, disfrutaréis más de un bosque que de un parque. Y es que allí disfrutaréis de una estupenda selección de todo tipo de especies autóctonas, como robles o encinas. Sin embargo, también se han traído representantes de otros lugares del mundo, por lo que se pueden ver pinsapos e incluso secuoyas.

Hay una amplia red de caminos, aunque los que van hacia el edificio principal son bastante evidentes.

La residencia

En el corazón del parque os espera la Casita del Príncipe. Aunque originariamente estaba formada por un único bloque rectangular, en la década posterior a su construcción fue ampliada con un ala en la parte trasera. Sea como fuere, se trata de una de las grandes obras de Juan de Villanueva y en el año 1931 obtuvo la declaración de Bien de Interés Cultural.

La Casita del Príncipe, San Lorenzo de El Escorial

Parece ser que los franceses saquearon su interior durante la Guerra de Independencia, pero posteriormente fue decorada tanto por Fernando VII como por Alfonso XIII. Así, en la Casita del Príncipe se pueden encontrar muebles, lámparas y tapices de muy alta factura. También tiene una colección de pinturas excelente de Luca Giordano, porcelanas procedentes de la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro (puro rococó) y techos pintados por diferentes artistas.

Si queréis visitarla por dentro tendréis que hacerlo en fin de semana y previo paso por caja. Sin embargo, solo por ver sus fachadas ya merece la pena desplazarse hasta allí.

Los jardines

Por último, la Casita del Príncipe está rodeada por dos jardines comunicados entre sí. Tienen todo lo que cabría esperar del gusto palaciego de la época, pues no faltan las fuentes, los estanques y laberínticas composiciones realizadas con setos de boj. En los edificios auxiliares hay unos baños públicos, así como un restaurante.

La Casita del Príncipe, San Lorenzo de El Escorial

Una joya a la sombra del monasterio

Después de muchas visitas a la zona para visitar el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, un buen día quisimos explorar más y descubrimos esta Casita del Príncipe (así como la vecina Casita del Infante). ¡Y menudo hallazgo! Desde entonces, se la recomendamos a todos nuestros conocidos, ya que nos pareció un lugar estupendo para pasear. Además, es parada obligada en la ruta que comunica el monasterio con la Silla de Felipe II.

No penséis que lo único que hay que ver es el monasterio, porque la ciudad tiene mucho que ver y que hacer. El mejor ejemplo es la Casita del Príncipe, un lugar estupendo y que esperamos que os guste tanto como a nosotros.

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