La Casita del Infante es uno de los lugares más interesantes de San Lorenzo de El Escorial. Pese a que no puede compararse con el excelso monasterio, lo cierto es que se trata de un palacete muy bonito y que representa lo mejor de la arquitectura de finales del siglo XVIII. En este artículo os vamos a contar su historia, muchas curiosidades y qué tenéis que hacer para visitarlo.

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El palacete neoclásico con más ritmo
A la Casita del Infante se le conoce también como Casita de Arriba, en contraposición con la Casita de Abajo (la también excelente Casita del Príncipe). Ambas llevan la firma de Juan de Villanueva, uno de los grandes arquitectos de finales del siglo XVIII. El edificio toma nombre del infante Gabriel de Borbón, hijo de Carlos III. Las obras apenas duraron dos años: de 1771 a 1773.
El monarca la construyó para que su hijo tuviese un lugar en el que descansar y disfrutar de la vida, por lo que se hizo muy al gusto del infante. Dado que le encantaba la música, la Casita del Infante fue pensada para albergar conciertos de música de cámara.

De hecho, el edificio está pensado para albergar representaciones que sean escuchadas tanto desde dentro como desde los jardines (de los cuales ahora hablaremos). Sea como fuere, se trata de una construcción de un único cuerpo, con dos pisos (no muy altos) y con una fachada muy armónica.
De la decoración original poco o nada ha llegado a nuestros días, habiendo sido posteriormente amueblada por Carlos IV y Fernando VII. Hablando de monarcas, el que también pasó por allí fue Juan Carlos I. Incluso llegó a vivir allí antes de casarse con Sofía, lo cual ha hecho que se conserven su dormitorio (qué no habrá vivido esa cama), su despacho y algunos muebles. El Emérito siempre le tuvo cariño a este palacete, hasta el punto de que tiempo después de vivir allí (en 1988) organizó una comida con Isabel II y el Duque de Edimburgo.
Los jardines italianos de San Lorenzo de El Escorial
Tan importante o más que el propio edificio son los coquetos jardines que lo rodean. Hablamos de una composición vegetal de marcado estilo italiano, estructurada alrededor de terrazas descendentes. Merece muchísimo la pena pasear por estos jardines, pues la experiencia es muy parecida a lo que supone dar un paseíto por cualquier villa italiana. Prestad atención a plantas, árboles (hay varios singulares), arreglos florales, fuentes y estatuas. ¡Una maravilla!

Los jardines fueron concebidos junto al edificio como un pack indivisible. Eso no solo acentúa la armonía de la fachada principal, sino que crea una sensación de conjunto bastante reconfortante.
Por cierto, merece la pena que os asoméis a los límites de los jardines. Desde ellos disfrutaréis de una de las mejores panorámicas que hay del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.
Cómo visitar la Casita del Infante
La visita a la Casita del Príncipe tiene dos partes. Por un lado estarían los exteriores: contemplar las fachadas, pasear por los jardines y disfrutar de las vistas de los alrededores. Todo ello es gratuito y se puede hacer a prácticamente cualquier hora del día (cierran por las noches, pero en el típico horario de turista no habría problema).
Si lo que queréis es ver el palacete por dentro, se organizan visitas guiadas por su interior. Tienen un coste de 3€ por persona (precio de 2025), duran unos 20 minutos (el edificio no da para más) y se pueden comprar los tickets allí mismo. Básicamente hay dos horarios:
- Horario de invierno (octubre a marzo): domingos y festivos, de 10:00 a 15:00.
- Horario de verano (de abril a septiembre), jueves, domingos y festivos de 12:00 a 19:00.
También se pueden comprar las entradas por anticipado en su web, algo muy recomendable si vais en días de gran afluencia turística.