Hoy vamos a enseñaros la Jameson Distillery, la histórica destilería de whisky que la popular marca tiene en la céntrica Bow Street de Dublín. No hay visita a la capital de Irlanda que esté completa sin visitar como mínimo una de sus fábricas de destilados, tanto por su importancia histórica como por su proyección para el futuro. Nosotros tuvimos la suerte de disfrutar de la visita en sentido amplio, ya que aprendimos un montón de cosas a la vez que disfrutábamos de sus delicados sabores.

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El buque insignia del whiskey irlandés
Hay que remontarse al año 1780 para encontrar los orígenes de todo. Fue entonces cuando John Jameson fundó su destilería en el centro de Dublín, la cual estuvo operando durante casi 200 años. Hoy en día ya no está en funcionamiento desde el punto de vista de la producción, pero sigue siendo la sede principal de una marca tan potente como Jameson.

Además, las instalaciones han sido reconvertidas en una especie de monumento nacional al whiskey. Y es que el museo es visitado cada año por decenas de miles de personas, que acuden a la antigua destilería de Jameson en busca de conocimiento, sabores y una experiencia absolutamente auténtica. No en vano, pueden presumir de ser el tour relacionado con whiskey más visitado a nivel mundial.

Para ello, la compañía ofrece un ambicioso programa de visitas que no escatima ni en gastos ni en ideas. El viajero tiene a sus disposición diferentes tipos de experiencias: visitas con cata, clases de coctelería, opciones con maridaje, alternativas premium para los bolsillos más desahogados y también opciones de temporada (como su ya tradicional clase de cócteles navideños).

Era nuestra primera vez y nosotros optamos por el flagship tour: la experiencia más popular y pensada para todos los públicos. Seguid leyendo y os mostraremos nuestra opinión real sobre la visita a la Jameson Distillery.
Nuestra experiencia en el Jameson Distillery Bow St. Dublin Tour
Visitando una destilería de 1780 y del presente
Jameson es la marca de whiskey más vendida del mundo, con unas cifras que abruman: más de 22 millones de botellas al año. Lejos quedan los inicios, por lo que no es de extrañar que su fábrica original se haya quedado pequeña. Por tanto, tenéis que tener en cuenta que la visita a la Jameson Distillery tiene más que ver con un museo que con una experiencia industrial. La destilería ya no está en funcionamiento, pero eso no es impedimento para ofrecer una de las mejores experiencias de Dublín.

De hecho, nos encantó la combinación entre lo histórico y lo nuevo. Por un lado, hablamos de un edificio de la segunda mitad del siglo XVIII, por el cual han pasado generaciones y generaciones de trabajadores. Sin embargo, es innegable que ha habido una actualización y que en nuestros días ofrece unos espacios interiores absolutamente fascinantes. Simplemente el bar de la recepción ya justifica por sí sola la visita.

Pero no nos adelantemos. Lo primero que hay que decir es que el acceso a la Jameson Distillery se hace por un patio monísimo, en el cual hay más negocios (como una clásica tienda de souvenirs). Esa placita es acogedora a más no poder.
Recepción y cóctel de bienvenida
Según entréis, id directamente a la recepción. Ahí podéis comprar vuestra entrada o (lo más recomendable) hacer el check in del ticket que previamente hayáis comprado por internet. Ahí mismo empieza la visita, ya que os darán un vale para subir a la planta de arriba y esperar… ¡con la primera consumición! Y es que con todas las entradas podréis elegir entre un Jameson Original (solo o con hielo), un Jameson Lemonade (con whiskey, limonada sin azúcar y lima) o el popular Jameson Ginger & Lime (el propio nombre indica el contenido).


Van a calzón quitado: te invitan a pedir algo, relajarte y esperar a que llegue el guía. Cuando la persona se presente, os invitará a acompañarle siempre con la bebida en la mano. Al fin y al cabo, la Jameson Distillery no deja de ser una destilería.
Un viaje en tres etapas
La experiencia principal, esa sobre la que se construyen todas las demás, tiene tres etapas claramente diferenciadas. La primera es básicamente una proyección de audiovisuales, en la que se cuentan tanto los inicios de la marca como las dificultades que atravesaron a lo largo de la historia.

No penséis en una sala en la que se pone un vídeo y ya. La narración del guía está perfectamente integrada con lo que se va proyectando, ofreciendo una exposición entretenida, intensa y en la que no sobra nada. En cierta manera nos recordó a John Hammond presentando Jurassic Park a sus inversores.
La segunda parada tiene como protagonista el proceso de fabricación que se desarrolló durante casi doscientos años en la Jameson Distillery. El grupo se tiene que dividir en estaciones de seis personas, en las cuales se huelen y se tocan los diferentes elementos que forman parte del proceso.

Una vez más, es una experiencia interesantísima. A nosotros el whiskey no es que nos apasione precisamente, ya que somos más de cerveza o de vino. Sin embargo, tenemos que reconocer que la visita hizo que saliésemos de allí entusiasmados.
La última parte de la visita es, como no podía ser de otra manera, una cata. El grupo se distribuye a lo largo y ancho de una sala circular para catar tres productos: Jameson Original, Black Barrel y la Destillery Edition. Este último producto solo se puede probar y/o comprar en estas instalaciones y en las que la marca tiene en Cork, lo cual le da un toque de exclusividad a toda la visita.

¿Qué podemos decir? La cata fue muy interesante y nos permitió apreciar infinitos matices que nos hubiesen resultado extraños de otro modo. El guía hizo una labor impecable y todos salimos de allí encantados.
Para sorpresa de nadie, el tour acabó en una pequeña tiendecita llena de productos y merchandising de la marca. Es un espacio con buen gusto y lleno de sorpresas, perfecto para poner el broche de oro a cualquier experiencia en la Jameson Distillery.

Una visita imprescindible en Dublín para los amantes del whiskey
Nos encantó esta actividad, no lo vamos a negar. Es cierto que en Dublín nunca faltan cosas que ver y que hacer, pero tenemos que reconocer que la Jameson Distillery nos parece un auténtico must. No solo os permitirá conocer las entrañas de una de las marcas de destilados más importantes del planeta, sino que también hará que le toméis el pulso a la estrecha relación entre el whiskey y la capital de Irlanda.

Hay muchas experiencias relacionadas con esta bebida que se pueden hacer a lo largo y ancho de la ciudad. Sin embargo, la Jameson Distillery es la opción más popular y mejor valorada de todas. Si queréis hacer algo sin miedo a equivocaros, sin duda esta es la mejor alternativa.
Información práctica
- Dirección: Bow Street (junto a la Smithfield Square)
- Web: https://www.jamesonwhiskey.com/en/visit-our-distilleries/jameson-bow-street-distillery-tour/
- Teléfono: +353 1 807 2355
- Horario:
- De lunes a viernes: de 10:30 a 18:00
- Sábados y domingos: de 10:00 a 19:00
- Tarifas: hay tours desde 26€ (precio de 2025) hasta experiencias premium de 140€
