Italian Gardens son la enésima sorpresa que el viajero puede esperar visitando los parques y jardines de Londres. En este caso, se trata de un pequeño espacio ubicado en la zona norte de Kensington Gardens, justo en la «frontera» con Hyde Park. Hablamos de un lugar no demasiado conocido y que os sorprenderá, ya que no hay nada parecido en la capital de Reino Unido.
Los jardines italianos de Londres
Los Italian Gardens de Londres fueron creados en 1860. Llevan la firma del príncipe Alberto, esposo de la legendaria reina Victoria. Se dice que era un entusiasta de los parques y los jardines, hasta el punto de que él mismo gestionó los jardines de la Osborne House durante muchos años. Allí destacó su gusto por la jardinería de estilo italiano, que posteriormente fue reproducida en este rinconcito de los Kensington Gardens.

De hecho, los Italian Gardens tienen mucho de los jardines de la ya mencionada Osborne House. Eso sí, para este jardín acuático no se escatimaron gastos. Sus cuatro estanques principales son su principal seña de identidad, con fuentes que suelen estar en funcionamiento durante todo el día. No falta el mármol de Carrara (en las rosetas centrales), esculturas, urnas de piedra…
Por cierto, los Italian Gardens fueron un regalo de Alberto para su querida Victoria. Los trabajos fueron liderados por el diseñador James Pennethorne, ya que el príncipe estaba bastante enfermo. Falleció al año siguiente, pero su obra todavía perdura. Incluso hoy en día luce con mejor aspecto que nunca, gracias a unos ambiciosos trabajos de restauración realizados en 2011.

Nuestra experiencia visitando Italian Gardens
La visita a los Italian Gardens apenas lleva unos minutos. Sin embargo, os resultará realmente interesante a poco que os guste la cultura italiana. Todo está cuidado hasta el más mínimo detalle: el agua de las fuentes es transparente, la vegetación conserva la visión victoriana de este tipo de jardines, todo se encuentra en perfecto estado de revista…
Junto al jardín hay una pequeña cafetería. A diferencia del resto de puestos gastronómicos que hay entre Kensington y Hyde Park, aquí el menú se ha adaptado al gusto italiano. Y es que en The Italian Gardens Cafe incluso se pueden comer hasta pequeñas pizzas.

El paseo entre fuentes y estatuas no podría ser más agradable. Aunque la escultura principal es el Edward Jenner Memorial (en honor del inventor de las vacunas), lo cierto es que cada creación está llena de detalles. En las vasijas de piedra se pueden ver el pecho de un cisne, la cabeza de una mujer, otra de un carnero, un delfín y un óvalo.

En cada lateral del parque hay, además, paneles informativos que cuentan la historia y el planteamiento de estos bonitos jardines. Podréis así aprender más sobre su magnífica vegetación, que incluye nenúfares, lirios amarillos, juncos y salicarias púrpuras. También viven en los estanques un montón de adorables patos, que cuentan con pasarelas de madera para entrar y salir.
Por último, los Italian Gardens os ofrecerán una buena vista del Long Water, la principal masa de agua que hay entre Kensington Gardens y Hyde Park. Solo por estas vistas ya merecería la pena hacer esta visita.
