I Faraglioni di Sant’Andrea, los arcos sobre las aguas turquesas de Puglia

Hoy vamos a hablaros de I Faraglioni di Sant’Andrea, una de las zonas más bonitas de toda la región de Puglia. Se trata de un conjunto de bahías, arcos de piedra y farrallones (los montículos que quedan cuando se derrumba el arco) más propios de un fondo de pantalla de Windows que de la vida real. Están a media hora larga de Lecce, por lo que puede ser una excursión estupenda desde esa bonita ciudad.

El blue window de Puglia

Corría el año 2017 cuando los informativos de toda Europa abrían con un «desastre» natural y turístico: la famosa Blue Window de Malta (un arquito de piedra sobre el mar) se había derrumbado. El sensacionalismo propio de los telediarios hacía pensar que se había roto el mar Mediterráneo para siempre, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, este tipo de formaciones son muy habituales en el sur de Europa y en el Norte de África, ya que los acantilados con piedra caliza son relativamente frecuentes.

Los mejores representantes de esto son I Faraglioni di Sant’Andrea. Era de lo poquito que conocíamos de Puglia antes de ir allí y la verdad es que no nos decepcionaron en absoluto.

Llegar a ellos es relativamente sencillo, con que pongáis su nombre en Google Maps es suficiente. El navegador os llevará a un pequeño aparcamiento que está a poquitos metros de la intersección entre la SP 366 y la SP 148. En verano es de pago, pero el resto del año gratuito.

Una vez, la visita puede durar tanto como queráis vosotros. Si simplemente queréis hacer una foto súper cool para Instagram, en cuestión de minutos lo tenéis. La zona más mítica está al ladito del aparcamiento, por lo que no tiene pérdida.

Sin embargo, la zona da mucho más de si. Hay cuevas, bahías, playas, acantilados e incluso vestigios arqueológicos, por lo que si exploráis bien podéis disfrutar de una excursión de lo más completa.

Hasta los topes en verano, vacío en invierno

I Faraglioni di Sant’Andrea es un lugar de extremos. Si vais en temporada alta, será un auténtico hervidero de turistas. Prácticamente todos los tours organizados por la zona pasan por allí, por lo que os costará haceros un hueco para fotografiar los míticos arcos de piedra.

Sin embargo, si vais en temporada baja os encontraréis un absoluto páramo. De hecho, nosotros estuvimos un buen rato dando vueltas en busca de un sitio para comer, pero todo estaba cerradísimo. Como Benidorm en invierno, pero aun peor. De hecho, tuvimos que ir a Otranto para poder llenar la panza.

Sea como fuere, hablamos de uno de los sitios más interesantes de Puglia. Si buscáis lugares inspiradores, aguas cristalinas y formas inverosímiles talladas en piedra, sin duda estáis ante una visita obligada.

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