Gabriel’s Wharf es la enésima muestra de que Londres es una ciudad colorida y vibrante, que nada tiene que ver con la imagen gris de la romantizada época victoriana. Se trata de un pequeño muelle ubicado en el distrito de South Bank, que ha sido restaurado y puesto en valor. En él se pueden encontrar tiendas de artesanía, restaurantes de lo más chic y varios espacios con clara vocación artística.

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De muelle abandonado a punto de reunión
Corría el año 1988 cuando se reinauguró Gabriel’s Wharf. Hasta entonces, básicamente había sido uno de los muchísimos muelles y espacios operativos que se arremolinan alrededor de las aguas del río Támesis. Tiene una ubicación tirando a céntrica, por lo que tras la segunda mitad del siglo XX había perdido su practicidad. Eso le hizo caer en el abandono, pero la idea de restaurarlo y darle una segunda oportunidad no pudo ser más acertada.


Básicamente quedaban unos muros llenos de pintadas, un montón de almacenes destartalados y unas cocheras que ya apenas su utilizaban. Tras el proyecto de reforma, los edificios se adecuaron a imagen y semejanza de pequeñas casas victorianas. La zona central se habilitó para poder servir de centro de reuniones, con sillas y mesas.
Shopping, gastronomía y arte
Fue así como surgió el Gabriel’s Wharf que hoy deleita a londinenses y viajeros. En las pequeñas cocheras y almacenes se han instalado comercios de todo tipo. Más o menos hay tres grupos:

- Tiendas: marcas de culto conviven con pequeños comercios de artesanía, en los que tan pronto se pueden comprar souvenirs, relojes u objetos de cerámica. Mención aparte merecen las tiendas de ropa, ya que son proyectos con mucho talento detrás.
- Restaurantes: pese a que Gabriel’s Wharf es un sitio chiquitito, la diversidad gastronómica no podría ser mayor. Allí podéis encontrar una pizzería artesanal, una taquería, una hamburguesería, un proyecto vegano e incluso un establecimiento que sirve especialidades trinitenses.
- Galerías de arte: por último, hay varios colectivos y proyectos individuales que exponen sus obras en Gabriel’s Wharf. Es el caso de Southbank Printmakers (que representa a más de 40 artistas) o Skylark Galleries.


Lo que más nos gustó de Gabriel’s Wharf fue la sensación de independencia y autenticidad. En unos tiempos en los que todo parece devorado por las franquicias y los proyectos sin alma, pasear por este colorido muelle supone sumergirse en un entorno creativo y lleno de talento genuino.
El Támesis más auténtico
Nos encanta Londres y nos encanta pasear por ambas orillas del río Támesis, como no podía ser de otro modo. Sin embargo, tenemos que reconocer que cada vez nos cuesta más encontrar las zonas en las que disfrutar de esta parte de la city sin agobios. Si pensamos en espacios como Westminster Bridge, los alrededores del London Eye o Tower Bridge, lamentablemente en seguida nos vienen a la mente aglomeraciones, kioskos en los que venden souvenirs baratos o un ruido incesante.

Sin embargo, todavía hay sitio para la autenticidad junto a las aguas del río londinense. En Gabriel’s Wharf sin duda la encontramos, por lo que no podemos hacer otra cosa que recomendar su visita.