El Real Jardín Botánico de Madrid, el museo más vivo de la capital

El Real Jardín Botánico de Madrid es uno de nuestros rincones favoritos de la capital de España. Lo tiene todo: es un museo, un parque, un centro de investigación, una sala de exposiciones, espacio de conciertos y mucho más. Por si fuera poco, está ubicado en pleno centro (entre la estación de Atocha y el Museo del Prado), la entrada es barata y es un espacio en constante evolución. ¿Qué más se puede pedir?

El Real Jardín Botánico de Madrid

De centro de investigación a estrella turística

Las ocho hectáreas el Real Jardín Botánico de Madrid (RJB) albergan una colección de algo más de cinco mil especies vegetales, las cuales proceden de prácticamente todo el mundo. Está situado en en su ubicación actual desde 1781, cuando Carlos III ordenó traerlo desde su emplazamiento original en el Soto de Migas Calientes. Allí lo había creado Fernando VI en 1755, recogiendo una idea original de Felipe II.

El Real Jardín Botánico de Madrid

Sea como fuere, hablamos de una institución que ha tenido claras las cosas desde su origen. Y es que prácticamente desde el primer día se ha dedicado al «estudio, la enseñanza y la difusión de la botánica». Expediciones científicas lideradas por científicos de la talla de José Celestino Mutis, Hipólito Ruiz o Antonio Pineda se encargaron de nutrir los fundos durante los dos primeros siglos, creando una colección de referencia a nivel mundial.

El Real Jardín Botánico de Madrid

Ya en el siglo XX, poco a poco el Jardín Botánico de Madrid se fue convirtiendo en lo que es hoy: uno de los grandes recursos turísticos de la capital de España. En 1942 pasó a ser Jardín Histórico y Bien de Interés Cultural, una declaración que venía a recoger su nueva realidad. En la actualidad es visitado al año por aproximadamente medio millón de personas, muchas de ellas procedentes de fuera de España.

El Real Jardín Botánico de Madrid

Con un par de horitas es tiempo más que suficiente para recorrer en profundidad el Jardín Botánico de Madrid, incluyendo la visita a sus terrazas, sus edificios y sus exposiciones temporales. Dicho sea de paso, el RJB organiza muestras y eventos durante todo el año, que incluyen actividades tan diversas como rutas temáticas, conferencias, conciertos o visitas nocturnas. Estad muy atentos a su agenda, porque ofrece experiencias sin igual en la capital de España.

Glorieta y estanque de Linneo

Qué hay que ver en el Jardín Botánico de Madrid

Vamos a hacer ahora un repaso a todo lo que hay que ver en el Jardín Botánico de Madrid. Vamos a seguir un recorrido más o menos lógico, mostrándoos las cosas que irán surgiendo ante vosotros si avanzáis de una manera natural.

Terraza de los Cuadros

Una vez entréis en el RJB, lo primero que veréis es la Terraza de los Cuadros. Construida en 1781, es la auténtica rock star del jardín botánico: ornamentales, plantas medicinales y aromáticas, una rosaleda, un huerto y árboles frutales. Precisamente, la sección de ornamentales es la que acapara buena parte de los focos en los primeros meses del año, en una sucesión de florecimientos en la que destacan especies como los tulipanes.

El Real Jardín Botánico de Madrid

Terraza de las Escuelas

Un poquito más arriba está la Terraza de las Escuelas, también de 1781. Es quizá la más académica y la que desde el primer momento tiene más claro que el objetivo último es la investigación. Así, sus colecciones están clasificadas de manera sistemática, con especies próximas a nivel evolutivo situadas unas al lado de otras. En el centro tiene una estatua en honor a Carlos III, el responsable de que el Jardín Botánico de Madrid esté en su emplazamiento actual.

Estatua Carlos III

Plano de la Flor

Ya en el siglo XIX (en concreto en 1858) se añadió el Plano de la Flor, un jardín de estilo romántico en el que los protagonistas son los árboles y los arbustos. Su red de caminos, sus fuentes y sus banquitos hacen de este espacio uno de los más visitados. Tiene elementos muy fotogénicos, como el emparrado de hierro forjado que lo rodea o el magnífico conjunto formado por la glorieta y el estanque de Linneo.

El Real Jardín Botánico de Madrid

Pabellón Villanueva

La parte alta del Jardín Botánico de Madrid está dominada por el magnífico Pabellón Villanueva, una construcción bellísima del siglo XVIII. Aunque en su momento era utilizado como invernadero, en la actualidad hace las veces de sala de exposiciones. Mucho ojo con esto, ya que pueden estar incluidas en la entrada o requerir un pago adicional en función de la muestra que sea.

Pabellón Villanueva

El edificio, como ya hemos dicho, es una pasada. Sin embargo, queremos destacar también la calidad de las exposiciones que organizan. Y esto no es flor de un día (nunca mejor dicho), sino que lleva siendo así durante décadas. Tiene mucho mérito que una institución así, con mucha menos prensa que vecinos como el Museo del Prado o el Museo Reina Sofía, sea capaz de liderar la vida cultural madrileña.

Exposición temporal

Terraza de los Bonsáis

Merece la pena seguir subiendo, pues en el extremo superior del jardín, justo detrás del Pabellón Villanueva, está uno de sus rincones más especiales. Nos referimos a la Terraza de los Bonsáis, inaugurada en el año 2004 para albergar la colección del mismísimo Felipe González. Nos guardamos nuestra opinión sobre este ser, pero lo cierto es que tenía muy buena mano con las plantitas.

Terraza de los Bonsáis

Invernadero Santiago Castroviejo y Estufa de Las Palmas

En el lateral más pegado al Museo del Prado (el opuesto a la Cuesta Moyano, para que nos entendamos) están dos edificios la mar de interesantes. Si venís desde la zona de los bonsáis, el primero que veréis es la Estufa de Las Palmas. Conocida también como Invernadero de Graelis, es una maravillosa construcción de hierro forjado y cristal. Destaca por un peculiar sistema de calefacción (actualmente en desuso) que utilizaba tuberías llenas de estiércol.

Estufa de Las Palmas

Justo al lado está el Invernadero Santiago Castroviejo, en el cual se exponen las plantas más exóticas del Jardín Botánico de Madrid: cactus, plantas autóctonas de Canarias, flores tropicales como bromelias… Merece la pena visitarlo, es un sitio muy especial.

Invernadero Santiago Castroviejo

Paseos

Que no pase desapercibida la magnífica red de paseos que separa las diferentes terrazas y edificios que conforman este jardín botánico. En el Paseo Bajo de Gómez Ortega encontraréis una especie de hall of fame de botánicos ilustres, a través de muchas estatuas. No os podéis perder los emparrados norte y sur, el Paseo de los Olivos y el Paseo de Mutis.

Paseos

Colecciones de interés

Por último, en diferentes ubicaciones se pueden encontrar las colecciones de interés. Hay una zona con suculentas, otra con bulbos, otra con platas de rocalla… A esta lista podríamos añadir diferentes estanques, en los cuales se pueden ver nenúfares y diversas plantas acuáticas. Si tenéis suerte, también podréis ver pececitos y ranitas.

Estanque de planta acuáticas

Consejos para visitar el Jardín Botánico de Madrid

Como veis, el Jardín Botánico de Madrid tiene mucho que ofrecer. Vamos a daros ahora un buen puñado de consejos para la visita, perfectos para hacer vuestra experiencia mucho más satisfactoria:

  • Si podéis, id allí temprano. Tampoco será un gran madrugón (abre a las 10:00), pero es que el acceso es un poco lento y en las horas centrales del día se forman amplias colas.
  • Prestad atención a todos y cada uno de los paneles informativos. No hay muchos, pero os aseguramos que son maravillosos.
  • Durante todo el año organizan rutas temáticas por el interior de los jardines. Si la temática os gusta, podréis estructuras vuestro paseo alrededor de una colección en concreto.
  • Con un par de horas tendréis tiempo de sobra para ver el Jardín Botánico de Madrid. No es una visita exigente a nivel físico, pero se camina por arena y barro durante buena parte de ella. Os recomendamos calzado cómodo.
  • A lo largo del recorrido hay varios puntos con agua potable y aseos, por lo que es una visita recomendable incluso en días de mucho calor.
  • No solo de plantas vive el RJB. Que no pasen desapercibidas las estatuas, las estructuras de hierro forjado, las fuentes y demás elementos decorativos.
  • Desde la zona más alta (la Terraza de los Bonsáis) hay una buena vista panorámica de todo el parque. Merece la pena subir hasta ella.
  • Aunque en general no hay que acercarse demasiado a las plantas, en algunos puntos el RJB se vuelve interactivo e invita a abrazar a los árboles.
  • Ya lo hemos mencionado, pero el Jardín Botánico de Madrid tiene una agenda animada, variada y de muy alta factura. Consultad la programación antes de ir, porque siempre tienen algo chulo entre manos.
Abraza el árbol

Información práctica

Por último, aquí os dejamos la información práctica para visitar el Real Jardín Botánico de Madrid:

  • Entrada: Plaza de Murillo, 2
  • Web: https://rjb.csic.es/
  • Teléfono: 914 20 30 17
  • Horario:
    • Enero, febrero, noviembre y diciembre: de 10:00 a 18:00
    • Marzo y octubre: de 10:00 a 19:00
    • Abril y septiembre: de 10:00 a 20:00
    • Mayo, junio, julio y agosto: de 10:00 a 21:00
  • Tarifas:
    • Entrada general: 4€
    • Acceso gratuito: martes por la mañana
    • Algunas exposiciones temporales pueden requerir un pago adicional
Tulipanes en flor en Madrid
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