El Parque Natural del Desierto de las Palmas es uno de los espacios protegidos más emblemáticos de la provincia de Castellón. No esperéis un espacio desértico, ya que el nombre le viene por la presencia de carmelitas descalzos en la zona. Llamaban «desiertos» a los espacios solitarios y alejados de los núcleos urbanos, los cuales escogían para retirarse. No se pudo elegir mejor topónimo, ya que cuesta encontrar un lugar tan tranquilo en muchos kilómetros a la redonda.

Aunque hay muchísimas cosas por ver (tantas como para ocupar un fin de semana), nosotros aquí os traemos un recorrido perfecto para ser realizado en media jornada. Partiendo de Benicàssim y recorriendo la CV-147, os mostraremos cuáles son los principales puntos de interés de esta joya de la naturaleza. Con todos vosotros, el Desert de les Palmes.
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Un paraíso carmelita a pesar de los incendios
Las 3293 hectáreas del Parque Natural del Desierto de las Palmas fueron declaradas como tal el 16 de octubre de 1989. Lamentablemente, lo hizo en un contexto muy desfavorable. Y es que distintos incendios entre 1985 y 1992 acabaron con buena parte de los bosques autóctonos, aunque por suerte mucho territorio pudo salvarse.

¿En qué consiste la visita al lugar? Pues básicamente hay una carretera que lo recorre de punta a punta y que conecta con sus principales puntos de interés. En el Parque Natural del Desierto de las Palmas se pueden ver ermitas, ruinas arqueológicas, un enorme monasterio, miradores y varios castillos. También es un sitio excelente para hacer senderismo, aunque debido a las temperaturas estivales lo mejor es que solo os lo planteéis si estáis yendo en los meses fríos del año.

La verdad es que es un sitio diverso y realmente bonito. Resulta muy llamativo pasar del típico ajetreo del litoral castellonense a este remanso de paz tras escasos diez minutos en coche. Se trata de una zona en altura, por lo que si sabéis asomaros a los puntos correctos disfrutaréis de unas panorámicas sensacionales.

Aunque son cinco los municipios que tienen terrenos en el Parque Natural (Benicássim, Cabanes, Puebla Tornesa, Borriol y Castellón de la Plana), lo más habitual es hacer la excursión desde la primera. Nosotros mismos estábamos allí asistiendo al FIB, por lo que dedicamos una de las mañanas del festival a hacer esta excursión. ¡Tremendo acierto!
Qué ver en el Parque Natural del Desierto de las Palmas
CV-147, una scenic road en toda regla
Como ya hemos dicho, el grueso de la visita al Parque Natural del Desierto de las Palmas consiste en recorrer de punta a punta la carretera CV-147. Si estuviese en cualquier otro país de Europa, el propio camino sería puesto en valor, ya que ofrece un trayecto más que bonito. La carretera comienza atravesando un bosque mediterráneo y poco a poco se adentra en una zona de montaña.

El ascenso es suave pero constante, con un tramo en el que se concentran un montón de curvas en muy poquito terreno. En cada una de ellas se pueden contemplar unas vistas alucinantes tanto de la playa como de la montaña, por lo que no podemos hacer otra cosa que alabar las virtudes de la CV-147. Hay caminos que por sí mismos merecen la pena y este es uno de ellos, no tenemos ninguna duda.
Conjunto de Sant Josep
La primera parada la hicimos en el conocido como Conjunto de Sant Josep, un grupo con varias cosas interesantes. Allí os esperan una pequeña ermita (cuya construcción está fechada entre 1703 y 1705) y también una coqueta fuente. Os recomendamos aparcar en el parking que hay unos 50 metros más adelante y luego retroceder andando por la carretera, ya que a los pies del conjunto no hay mucho sitio.

Allí mismo hay una escultura que rinde homenaje a las personas que trataron de sofocar los incendios ocurridos en 1993. Fueron intencionados (la gente es tonta) y consumieron más del 50% de un paraje natural que por entonces ya había sido protegido. La gente de la zona luchó con uñas y dientes y gracias a ellos se pudo salvar lo que hoy sigue en pie.
Ruinas del antiguo convento
Un poquito más adelante están las ruinas del antiguo convento. Son los restos del llamado monasterio antiguo, que estuvo operativo entre los siglos XVII y XVIII. La verdad es que es una pena que este tipo de edificios se vengan abajo, pero tenemos que reconocer que esta ruina en concreto ha quedado perfectamente integrada en el paisaje.

Lo mejor para disfrutar de ellas, pese a que el cuerpo de primeras pida bajar, es ir andando por la carretera y llegar hasta una curva con una perspectiva privilegiada. Sin duda es uno de los rincones más pintorescos de todo el Parque Natural del Desierto de las Palmas.
Restaurante «Desierto Benicasim»
Hablando de perspectivas privilegiadas, en medio del parque está el Restaurante «Desierto Benicàssim». Es un buen sitio para desayunar o tomar algo, pero sobre todo para disfrutar de sus vistas. Tiene una terraza alucinante, aunque para disfrutar de ella tendréis que entrar a consumir. Si no estáis por la labor no os preocupéis, ya que hay muchos miradores a lo largo y ancho del Parque Natural del Desierto de las Palmas.

Monasterio, iglesia y museo: el Convento Carmelita del Desierto de las Palmas
Donde sí deberíais parar de manera obligada es en el Convento Carmelita del Desierto de las Palmas. Vendría a ser el monasterio nuevo, ya que fue construido en el siglo XVIII y desde entonces no se ha erigido ningún otro. La visita es tirando a raruna, no diremos lo contrario. Esperábamos silencio, pero nos sentimos un poco fuera de lugar.

En el convento se pueden visitar el monasterio, la iglesia, el museo (previa reserva) y un pequeño panteón. En todo momento os sentiréis acompañados por los ojos de los miembros de la orden, que normalmente andan por allí.

Por cierto, se da la circunstancia de que este es el punto más alto del Parque Natural del Desierto de las Palmas. De ahí en adelante, la carretera solo va cuesta abajo, así que cuidadito con los frenos.
Centro de Interpretación «La Bartola»
Para comprender mejor el entorno, nada como parar en el Centro de Interpretación «La Bartola». Abre todos los días de 9:30 a 14:00, el acceso es gratuito y en su interior os espera una exposición interesantísima sobre la zona. Hay una maqueta gigante que recrea todo el Parque Natural del Desierto de las Palmas y luego varias salas temáticas: una sobre fauna, otra sobre flora y otra sobre oficios tradicionales (en el exterior).

El personal que trabaja allí, aparte de súper amable, se conoce la zona al dedillo. Si estáis interesados en algún asunto en particular, como por ejemplo hacer senderismo, os podrán dar indicaciones de primera mano.
Portería Alta y Castillo de Montornès
Precisamente, desde el Centro de Interpretación «La Bartola» salen dos de las mejores rutas de senderismo del Parque Natural del Desierto de las Palmas. Una es relativamente cortita (apenas 500 metros, pero con mucho desnivel) y os llevará hasta la Portería Alta. La otra dura un par de horas entre ir y volver, pero os permitirá acceder a las ruinas del Castillo de Monternès.

Castell Vell y Ermita de la Magdalena
Y para rematar la visita, en el extremo sur del Parque Natural del Desierto de las Palmas hay otro conjunto lleno de interés. Es el conocido como Paraje Natural Municipal «Ermitorio de la Magdalena», en el cual encontraréis tres cosas. La primera de ellas es un Centro de Interpretación, el cual es gratuito. En invierno abre de 10:00 a 16:00 y en verano de 10:00 a 13:00 y de 17:00 a 20:00. Aunque el edificio en sí está bastante desangelado, el personal que trabaja allí no podría estar mejor preparado ni tener más ganas. ¡Qué maravilla encontrar a gente así! Nos pusieron un vídeo, nos explicaron las piezas que hay en el centro, nos dieron mucha información para hacer la visita y también nos obsequiaron con un montón de folletos turísticos.

Desde ahí, fuimos subiendo en zigzag hasta llegar a la Ermita de la Magdalena. El edificio actual data de mediados del siglo XVIII, aunque recoge la herencia de otro que tenía 300 años más. Cada año se llena de gente por la Romería de les Canyes, una festividad vinculada a las tradiciones fundacionales de la ciudad de Castellón.

Justo detrás está el Castell Vell, también conocido como Castillo de Fadrell o Castillo de la Magdalena. ¿Qué decir de tremenda fortaleza? Es de origen musulmán, habiendo sido construida entre los siglos X y XI. Aunque tiene un trazado bastante irregular, durante la visita es posible distinguir estructuras como las murallas, los aljibes o distintas torres.

Por cierto, desde el Castillo hay unas vistas increíbles de los campos de cultivo de árboles frutales de los alrededores. También hay una panorámica fascinante de toda la costa, distinguiéndose perfectamente todo el tramo entre Benicàssim y Castellón. Lo que no nos gustó tanto es que el acceso con perros esté prohibido, una norma absurda y que sin duda dice mucho del escaso nivel del político que tomó esa decisión.

Con esto terminamos la visita al Parque Natural del Desierto de las Palmas, más o menos a la hora de la comida. Fue una mañana de lo más variada y que nos hizo disfrutar un montón.
Consejos para la visita
Antes de terminar el post, queremos daros unos cuantos consejos para organizar vuestra visita al Parque Natural del Desierto de las Palmas:
- Ya hemos dicho que la CV-147 es una preciosidad, pero también tiene sus complicaciones. Es estrecha, tiene muchas curvas y una gran pendiente. Además, suele haber mucha presencia de ciclistas, por lo que conviene ir con mil ojos.
- Se puede entrar al parque por Benicàssim o por Castellón. Nosotros lo hicimos por la primera, pero si venís desde la segunda el recorrido sería el mismo (solo que a la inversa).
- Si vais en verano, os recomendamos madrugar mucho para evitar las altas temperaturas. El resto del año no deberíais tener problema.
- Misma cosa respecto al senderismo: si os gusta mucho caminar, mejor evitad los meses cálidos del año.
- Solo hay un punto para comer en el Parque Natural del Desierto de las Palmas, que es el restaurante. Para hacer acopio de agua, hay algunas máquinas de vending (en los centros de interpretación y en el monasterio nuevo).
- Asomaos a todos los miradores que podáis. Las vistas son épicas en todo momento.
- Si estáis haciendo la visita durante el FIB, sin duda es un sitio estupendo para huir del bullicio y las aglomeraciones. Nosotros estuvimos prácticamente solos toda la mañana.