El Palacio de Christiansborg es uno de los conjuntos arquitectónicos más importantes de Copenhague, de toda Dinamarca e incluso del norte de Europa. Residencia de la familia real densa hasta 1794, en la actualidad tiene usos de lo más diversos: sede de los tres poderes supremos del Estado, alberga varios museos, tiene una torre-mirador, viven caballos en su interior, hay varios jardincitos para pasear… Vamos a contaros todo lo que ver y hacer en esta serie de edificios.

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El último castillo de un largo linaje
Es imposible hablar del Palacio de Christiansborg sin dar unas pinceladas históricas, pues su devenir a lo largo de los años es interesante a más no poder. Resulta que la construcción actual es heredera de otras muchas que se han erigido a lo largo del tiempo, arrancando ni más ni menos que en el año 1167. El punto de partida fue el legendario Castillo de Absalon, construido en lo que entonces era una pequeña isla a las afueras de Copenhague.

Tras participar en muchos conflictos bélicos, poco a poco este castillo primigenio fue deteriorándose. En 1370 el rey Valdemar IV perdió un conflicto con la Liga Hanseática, que rápidamente dispuso su demolición. Cuarenta canteros lo echaron abajo piedra a piedra, intentando asegurarse de que Copenhague no diese más la lata. Sin embargo, a finales de ese mismo siglo ya se había construido una nueva fortaleza: la conocida como Castillo de Copenhague.


Una vez más, este castillo fue protagonista de muchos conflictos. Eso se tradujo en grietas, roturas, reconstrucciones y reformas de manera ilimitada. Así, en el siglo XVIII sus muros ya no aguantaban más y se optó por demolerlo de manera controlada. Fue así como surgió el primer Palacio de Christiansborg.


Aquí ya entramos en terreno moderno, pero a la vez lleno de giros inesperados. Este palacio salió ardiendo en 1794, momento en el que dejó de ser residencia de la familia real de Dinamarca (que se fue al Palacio de Amalienborg). El segundo palacio se hizo en estilo imperial francés y fue terminado en 1828. Sin embargo, un nuevo incendio (en 1884) acabó con él. A modo de curiosidad, la pista de equitación se salvó de ambos fuegos.

El tercer y último Palacio de Christiansborg fue construido entre 1907 y 1928. Es el que ha llegado a nuestros días.
De residencia real a sede de los tres poderes
Esta nueva obra debía albergar algunas dependencias reales (pues al fin y al cabo seguía siendo propiedad real), pero ya se concibió con la idea de dar un espacio solemne a los poderes del Estado. Así, esta magnífica obra neobarroca es la sede del poder ejecutivo, del poder legislativo y del poder judicial. Esa triada convive con salas reales, una capilla y las caballerizas, siendo estas últimas de lo poquito que queda original.

Al margen de todo esto, el Palacio de Christiansborg es un recurso turístico de primer nivel. A todas horas del día veréis a viajeros moviéndose por sus patios, haciendo fotos de sus fachadas y visitando todo lo que hay en su interior. De ello os hablamos a continuación.
Qué ver en el Palacio de Christianborg
El propio palacio
El Palacio de Christianborg en sí mismo ya es una parada obligatoria. Hablamos de una construcción gigante, abrumadora, de esas que definen una ciudad. Conviene ir con tiempo y recorrerlo con mimo: contemplad sus fachadas, id de un patio a otro, curiosead donde se pueda…

Hay un gran hit: la subida a la torre. Es la más alta de Copenhague, es gratuita y alberga un restaurante en su interior, además de una pequeña sala de exposiciones. La mala noticia es que es un espacio muy pequeño y a la vez muy demandando, por lo que hay que esperar un montón para poder acceder.

También se organizan visitas guiadas por el palacio, las cuales ponen más el foco en la parte arquitectónica y en los usos políticos actuales.
Cocina Real
Nuestro espacio favorito del Palacio de Christianborg es la Cocina Real, un museo subterráneo que pone en valor la labor de los cocineros que prestan servicio tanto a la monarquía como a los eventos que se celebran allí. Podréis ver objetos reales, vídeos en los que los profesionales explican sus tareas, ejemplos de menús e incluso comprar algunos productos.

Salas de Recepción Real
Es la parte más monumental que se puede visitar. Estancias del Palacio de Christianborg destinadas a las audiencias que celebra la familia real en su interior. Esperad lujos, decoraciones ultra sobrecargadas, objetos históricos como tapices o cuadros y salones de un tamaño gigantesco.

Establos Reales
También hay cabida para los Establos Reales, en donde viven los caballos de la monarquía danesa. Su horario de visita es muy restringido, pero podréis visitar tanto las caballerizas como conocer a sus simpáticos habitantes. A su vez, se exponen carruajes y todo tipo de objetos relacionados.

Ruinas subterráneas
Por último, también es posible visitar las ruinas subterráneas. En ellas se pueden ver los restos de las construcciones anteriores, desde el Palacio de Absalon hasta los otros «christianborgs» que se han ido quemando.
