El Museo Thorvaldsen fue la mayor sorpresa que nos llevamos en nuestra visita a Copenhague. Se trata de una institución monográfica, dedicada a la vida y obra del escultor que le da nombre. En su colección se pueden ver decenas de obras suyas y también procedentes de su colección privada. Además, temporalmente se añaden aportes de artistas jóvenes, que reinterpretan la obra de este genio danés.

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Un museo para el escultor que venía del barrio
Bertel Thorvaldsen nació en 1770. Creció en un entorno familiar súper humilde, pues su padre era un tallista de madera islandés que fue a buscarse la vida a la capital de Dinamarca. Su hijo no tuvo las cosas nada fáciles, pero el talento se hizo camino. Con tan solo 11 años fue admitido en la Real Academia de Bellas Artes, que detectó las condiciones particulares del chiquillo y le permitió construir su carrera.

Thorvaldsen pasó la mayor parte de su vida trabajando en Italia. Lo que comenzó como un viaje a Roma por motivos culturales le acabó cambiando la vida, ya que se quedó cuarenta años. Cuando volvió a Copenhague lo hizo con la etiqueta de escultor famoso a nivel mundial. El bueno de Bertel quiso devolver el cariño de sus conciudadanos y se implicó muchísimo en la creación de un museo para albergar su propia obra. Tanto es así que el escultor está enterrado en los jardines del museo.

Puede que para el español medio la figura de Bertel Thorvaldsen sea desconocida, pero fue uno de los grandes escultores de su tiempo. Cuando falleció en 1844, dejó tras de sí una notable producción artística. La mayor parte de la misma fue reunida en este museo, situado al ladito de Palacio de Christiansborg.

Una joya que todo el mundo debería visitar en Copenhague
Tenemos que reconocer que nosotros no sabíamos gran cosa de este artista hasta que fuimos a Copenhague. De hecho, solo hicimos la visita porque estaba incluida en la Copenhaguen Card. Este tipo de tarjetas nos gustan no solo por lo obvio (comodidad y ahorro), sino porque también te empujan a descubrir cosas con las que no contabas. Y este es el mejor ejemplo.

Lo bueno de que el edificio del Museo Thorvaldsen fuese pensado de propio para la obra del artista y que este estuviese implicado es que contenido y continente establecen un diálogo. Las dos plantas tienen la misma disposición: hay un gran patio central repleto de escultura y decenas de salas chiquititas que se suceden una tras otra.

¿Os gusta el arte? ¿Os gustan los sitios especiales? Id, aunque no sepáis nada del autor. Os aseguramos que es una locura: el Museo Thorvaldsen es sin duda la gran sorpresa de Copenhague en materia de museos.


La planta de abajo está dedicada mayoritariamente a esculturas. Allí se pueden ver obras de todo tipo (Adonis, Ganímedes, Jasón y el Vellocino de Oro), todas originales del artista. También hay piezas modernas, que sirven para mostrar cómo las nuevas generaciones están influidas por el autor.

La planta de arriba del Museo Thorvaldsen está dedicada a pinturas y antigüedades. Obviamente todo tiene una marcada influencia italiana, pues allí trabajó Bertel la mayor parte de su vida. Su colección es más que notable, pues tenía hasta vasos canopos traídos de Egipto.


Todo lo que podemos decir de este museo es positivo. Os recomendamos encarecidamente su visita, ya que fue una de las mejores cosas que hicimos en la capital de Dinamarca. ¡Viva el Museo Thorvaldsen!
Información práctica
- Dirección: Bertel Thorvaldsens Plads 2, Copenhague
- Web: thorvaldsensmuseum.dk
- Teléfono: +45 21 68 75 68
- Horario: de martes a domingo, de 10:00 a 17:00
- Tarifas: 100 coronas (precio de 2025), que son unos 13€ por persona
El acceso al museo está incluido en la tarjeta turística Copenhaguen Card.
