El Monasterio de Santa Cecilia de Montserrat, la confluencia entre arte cristiano y de vanguardia

Como siempre decimos, el Monasterio de Montserrat no es lo único que hay que visitar de la montaña mágica. El mejor ejemplo es el protagonista de este artículo: el Monasterio de Santa Cecilia de Montserrat. Una antigua construcción por la que pasan la mayoría de los viajeros, ya que está al borde de la carretera, pero en la que no muchos paran. Y es una pena, pues se trata de uno de los edificios románicos más interesantes de Catalunya.

El primer monasterio de la Montaña de Montserrat

El Monasterio de Santa Cecilia de Montserrat se fundó a mediados del siglo X, lo cual le convierte el el primer monasterio documentado de la Montaña de Montserrat. Se regía por la famosa Regla de San Benito, la del ora et labora, y así se mantuvo durante muchos años.

Eso sí, el paso del tiempo no fue especialmente benévolo. Durante el siglo XV entró en una espiral de decadencia de la que no supo salir, pasando a depender de Santa María de Montserrat desde 1539. En los siguientes años se registraron saqueos e incendios, llegando a un estado de ruina casi total del que no se salió hasta su reconstrucción a finales del siglo XIX.

Durante los años centrales del siglo XX albergó a una pequeña comunidad de monjas benedictinas, pero desde 1954 perdió ese uso y pasó a ser una especie de refugio para los excursionistas, montañeros y escaladores que visitaban la zona. El abandono y la ruina volvían a hacer acto de presencia.

Arte contemporáneo como vía de escape

Sin embargo, el siglo XXI le dio un aire totalmente nuevo al monasterio. De hecho, en el año 2015 se reinauguró como Espai d’Art Sean Scully, tras una intervención del famoso pintor estadounidense.

El nuevo proyecto tenía un punto de vista tan sencillo como rompedor: mantener un ambiente sagrado y de contemplación, pero también un enfoque de vanguardia gracias a la obra de Scully.

La visita tiene dos partes claramente diferenciadas. Por un lado, se puede recorrer su exterior, algo que obviamente es gratuito y cuya única complicación consiste en encontrar aparcamiento. Hay un apeadero justo al lado, pero suele estar lleno desde primera hora por los escaladores que acuden aquí en busca de las paredes verticales de Montserrat.

Por otro lado, se puede visitar el interior, que como decimos fue totalmente transformado tras los trabajos de Sean Scully. En teoría hay que pagar una entrada de 7€, pero nosotros nos lo encontramos cerrado a cal y canto, con nula información en su página web. No sabemos si será posible hacer la visita en la actualidad, ojalá que sí ya que las fotos que hemos visto son sensacionales.

Sea como fuere, ir al Monasterio de Santa Cecilia de Montserrat nos parece un auténtico must si estáis yendo en coche hasta lo alto de Montserrat, ya que literalmente pasaréis por la puerta. El desvío os permitirá disfrutar de un edificio antiquísimo y que se encuentra en un estado de conservación espectacular.

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