El Monasterio de Santa Catalina, un templo del siglo XIV escondido entre estructuras militares

El Monasterio de Santa Catalina, en las inmediaciones del Mirador de A Bailadora, es uno de los lugares más interesantes de la ría de Ferrol. Fue uno de los grandes impulsores del desarrollo que experimentó toda la comarca en la Edad Media, para posteriormente haber permanecido como garante de la fe. En la actividad es uno de sus elementos económicos más dinamizadores, organizando fastuosas bodas de manera frecuente.

El Monasterio de Santa Catalina

Un monasterio muy influyente en toda la comarca

Fundado a mitad del siglo XII por Pedro de Osorio, posteriormente fue utilizado como base para una reconstrucción impulsada por la familia Andrade en 1393. Fue así como surgió el Monasterio de Santa Catalina, un conjunto que rápidamente fue regado con abundantes privilegios. Prácticamente no había tierra de Ares a Mugardos que no rindiese pleitesía al monasterio, convirtiéndose rápidamente en una potencia económica de primer nivel.

El Monasterio de Santa Catalina

Tanto es así que entre los siglos XVI y XVII los vecinos estaban hasta la coronilla de pagar impuestos, enfrentándose directamente con la orden religiosa que habitaba en el Monasterio de Santa Catalina. Tras la desamortización de Mendizábal, en 1837 pasó a formar parte del ejército. El control de la ría de Ferrol era una prioridad en ese momento y se estableció allí una dotación permanente.

Todas estas idas y venidas no han impedido que a nuestros días haya llegado una magnífica joya de la arquitectura religiosa gallega. Probablemente fue uno de los grandes edificios góticos de su tiempo, aunque ese estilo se ha ido diluyendo a través de diferentes reformas.

El Monasterio de Santa Catalina

Turismo cultural y bodas de postín, mano a mano

En la actualidad, el Monasterio de Santa Catalina tiene dos usos complementarios aunque excluyentes. Por un lado, es una de las principales visitas que hacer en los alrededores de la villa de Mugardos. Su alrededores ofrecen un pequeño jardín botánico, que sirven para hacer que el edificio luzca incluso más bonito. Su torre es una maravilla y su interior es una visita cultural prácticamente obligada.

El Monasterio de Santa Catalina

Sin embargo, no podréis hacer la visita si ese día coincide con la celebración de una boda. Y no sería raro, sobre todo en los fines de semana de los meses cálidos del año. El entorno es una maravilla y por lo visto las listas de espera son enormes. ¿Quién no quiere casarse en un emplazamiento de cuento como ese?

Boda

En cualquier caso, la ubicación del Monasterio de Santa Catalina hace que sus alrededores tengan mucho que aportar en una visita al conjunto monástico. No podéis dejar de subir al Mirador de A Bailadora, pues en él os esperan unas vistas alucinantes. También habría que hacer una visita en el solemne Castillo de La Palma, así como pasarse por Mugardos para ir a comer su deliciosa receta de pulpo.

Exterior monasterio
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