Puede que el Hórreo de Lira no sea ni el más grande ni el más famoso, pero poco le falta para ambas cosas. Parada obligada en cualquier ruta que se precie por A Costa da Morte, se trata de una construcción monumental y que lleva sorprendiendo a propios y extraños prácticamente desde que fue erigida. En este artículo os contamos su funcionalidad, sus características y dónde encontrarlo.

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Almacenamiento rural en versión XXL
El Hórreo de Lira tardó 25 años en ser construido. Los trabajos comenzaron en 1779 y concluyeron en 1814, algo que se debe a la irregularidad del terreno. Pensad que el material principalmente utilizado es la piedra, por lo que la ladera en la que se asentó quizá no era la más propicia.
Al final, se configuró un hórreo de 36,53 metros de largo y 1,60 de ancho, siendo uno de los más grandes del mundo. Se dice que el segundo de Galicia, aunque las cifras suelen bailar en función de la fuente. Lo que está claro es que estas colosales medidas se asientan sobre 22 pares de pies, ni más ni menos.

Los hórreos son estructuras que resultan ajenas a los habitantes de las grandes ciudades, pero que son muy comunes en el medio rural. Se utilizan para guardar y conservar alimentos, haciéndolos inaccesibles para ratones y demás ladronzuelos. Por su altura y disposición, también son buenos para evitar que la humedad eche a perder el producto.
Cómo es la visita
El Hórreo de Lira, una joya
Llegar al Hórreo de Lira es muy fácil, aunque cuidado con hacer caso a Google Maps. Se puede llegar por dos carreteras: una sencillísima (podréis aparcar a los pies del mismo hórreo) y otra absolutamente infernal (un camino por el que no cabe el coche). Si veis estreches dad la vuelta, pues os habréis metido por el segundo.

Se puede entrar en la queña parcela en la que está instalado el hórreo. Podréis así curiosear debajo de él, asomaros a ver si hay algo en su interior o simplemente admirar su grandeza en distancia reducida.
Parroquia de Santa María de Lira
Y, ya que estáis, aprovechad para visitar también la cercana Parroquia de Santa María de Lira. Es un pequeño templo rural absolutamente precioso, aunque está rodeado por un cementerio que le da un toque un poquito siniestro en días de niebla.

Si tenéis suerte y hay sol, podréis disfrutar de unas vistas de la costa excelentes. Asomaos, ya que realmente merece la pena.
Pombal
Por último, junto al Hórreo de Lira hay también un magnífico pombal. Es otra estructura que los urbanitas no son capaces ni de identificar, pero que en los pueblos son de lo más común. En este caso, suelen ser circulares y tienen huequecitos, destinados a su función principal: la cría de pichones y palomas.
