El Hórreo de Carnota es uno de los elementos arquitectónicos más reconocibles, fotografiados y visitados de toda A Costa da Morte, lo cual es mucho decir. Incluso es uno de los grandes emblemas de Galicia, pues no son pocas las guías turísticas que lo utilizan para ilustrar sus portadas. En este artículo os vamos a enseñar cómo visitarlo y qué podéis esperar de él.

El hórreo gigante que todo el mundo fotografía
34 metros de largo y 1,90 de ancho. Esas son las abrumadoras dimensiones del Hórreo de Carnota, una estructura concebida para el almacenamiento, la protección y la conservación de alimentos. Su disposición no es casual, sino que todo está pensado al milímetro para evitar que su contenido se pudra o sea pasto de los ratones.

El Hórreo de Carnota fue construido en 1768, teniendo originalmente 11 pares de pies. Sin embargo, en 1783 fue ampliado con otros 11 pares. Dicho de otro modo, las cosas iban tan bien que fue necesario duplicar este espacio de almacenamiento (ya gigante de por sí, dicho sea de paso).

Su cámara está cerrada, aunque tiene las clásicas grietas para ventilación. En uno de los lados hay tres puertas, pensadas para introducir o retirar mercancía (según toque). Por último, al final tiene una pequeña cruz que se asienta sobre una bola de piedra.
¿Y por qué es tan famoso el Hórreo de Carnota? A sus desproporcionadas dimensiones se le suma una ubicación estratégica, ya que prácticamente todas las rutas por A Costa da Morte tienen que pasar por allí. Así, resulta un auténtico imán para viajeros de toda clase y condición.

Cómo es la visita del Hórreo de Carnota
La visita al Hórreo de Carnota no podría ser más sencilla. Todo está señalizado a más no poder, tanto en Google Maps como con señales analógicas. A escasos doscientos metros del hórreo hay un pequeño aparcamiento, suficiente pese a la gran demanda de viajeros. Al fin y al cabo, es una de estas paradas stop & go: bajar del coche, hacer unas fotitos y seguir con la ruta.
Eso sí, no os limitéis únicamente al hórreo. Pensad que allí mismo tenéis también la Iglesia de Santa Comba de Carnota, uno de los templos más bonitos en muchos kilómetros a la redonda.

También tenéis allí mismo un coqueto pombal, estructura que tradicionalmente se situaba cerca de los hórreos. Utilizada para la cría de palomas y pichones, no es casualidad que se construyese con asiduidad cerca de un lugar para almacenar grano.

Al ladito del Hórreo de Carnota tenéis también una pequeña tienda de regalos, en la que encontraréis todo tipo de souvenirs relacionados con tan fotogénica estructura.

Y, por último, Carnota es muy buen sitio para comer. Tiene una magnífica oferta (mucho más amplia y variada que la de las localidades cercanas) y también muy buena calidad/precio. Nosotros comimos un menú del día en Casa Fandiño por 12€ (precio de 2024) y no pudimos salir más satisfechos.

