El Horcajo, un remanso de paz en el corazón de la Sierra de Cebollera

Pese a que son realmente pequeñas, uno de los mayores alicientes de la Sierra de Cebollera es visitar las aldeas de Lumbreras. En este artículo os vamos a hablar de El Horcajo, un pueblo cuyos habitantes se pueden contar con los dedos de las manos pero en cuyo trazado urbano encontraréis paz, silencio y amor por la vida de serranía. ¿Acaso se puede pedir algo más?

Un pueblo 100% libre de ruidos

El Horcajo es una aldea muy pequeña, situada a 3 kilómetros de Lumbreras. Se comunica con esta mediante una estrecha carretera construida en 1992 (hasta entonces, había que sufrir para llegar hasta allí). El camino en sí ya forma parte de la visita, pues veréis caballos en libertad y disfrutaréis de excelentes paisajes. Además de ir en coche, podéis acercaros hasta allí haciendo una completa ruta de senderismo que conecta Lumbreras con todas sus aldeas.

Aunque hoy en día El Horcajo apenas tiene 4 habitantes censados, es una cifra nada desdeñable si se tiene en cuenta que durante el siglo XX estuvo a puntito de desaparecer. Ambos datos hacen que tenga mucho más valor el estado actual del pueblo, pues pese a no contar precisamente con muchos vecinos sus casas no podrían estar más cuidadas.

Precisamente, ese es el encanto de El Horcajo. Literalmente el pueblo tiene tres calles, pero ojito con ellas. Dando un paseíto por allí (que difícilmente os ocupará más de media hora) disfrutaréis de una absoluta tranquilidad. ¿Coches? ¿Fábricas? ¿Ruidos? Nada de eso. En su lugar disfrutaréis del rumor del viento y de los sonidos que emite la naturaleza en la Sierra de Cebollera.

Turismo en El Horcajo

Iglesia de San Juan Bautista

El principal edificio de El Horcajo es la coqueta Iglesia de San Juan Bautista, un templo construido en el siglo XVII de estilo barroco. Buena parte de su aspecto se debe a las donaciones de los Marqueses del Romeral, naturales de la aldea, que hicieron donaciones con las que se pudo financiar la construcción de su torre.

La iglesia fue restaurada a comienzos del siglo XXI. Primero le tocó el turno al exterior (año 2002) y posteriormente al interior (entre 2005 y 2006). Desde entonces goza de un estupendo estado de salud.

Un casco urbano precioso

Eso sí, si vais hasta El Horcajo no es para ver un edificio en concreto, sino para disfrutar de su conjunto. Los pocos vecinos que todavía viven allí, así como descendientes del pueblo, familiares y amigos, son capaces de conseguir lo imposible: que todas las casas estén en un estado óptimo, pese a la losa que supone el despoblamiento.

Dejad el coche donde buenamente podáis (nosotros lo hicimos junto a la iglesia) y dad un paseo sin más pretensiones que disfrutar de la autenticidad de un pueblo serrano que no ha sido devorado ni por el paso del tiempo ni por la masificación del turismo.

Aproximadamente hay diez o doce casas, las cuales están repartidas entre tres calles, pero os aseguramos que un paseíto por aquí enaltecerá vuestra alma hasta límites insospechados. Precisamente eso es la Sierra de Cebollera: encontrar la excelencia en las pequeñas cosas. Y, desde luego, en El Horcajo lo conseguiréis fácilmente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *