El Faro de Punta Roncadoira, el guardián de la peligrosa costa de Xove

Visitar el Faro de Punta Roncadoira es casi obligatorio si estáis en A Mariña Lucense, al menos si os gustan los faros tanto como a nosotros. Y es que estas torres luminosas no solo sirven para dar referencias a los marineros en mitad de la noche, sino que resultan auténticos polos de fascinación para todo viajero que se precie. El caso de Punta Roncadoira es de lo más singular, puesto que combina la practicidad (en la zona los naufragios han estado siempre a la orden del día) con un entorno natural absolutamente privilegiado.

El Faro de Punta Roncadoira

Un faro a 100 metros de altura

El Faro de Punta Roncadoira fue proyectado en el año 1974, pero no entró en funcionamiento hasta diez años más tarde. No era un proyecto cualquiera, sino una vieja reclamación que los navegantes de las costas gallegas habían tenido desde antiguo.

Al fin y al cabo, hay decenas de naufragios documentados frente a las costas de Punta Roncadoira desde la Edad Media. A día de hoy están registrados más de veinte pecios (barcos hundidos) en las inmediaciones, por lo que la instalación del faro está más que justificado.

El Faro de Punta Roncadoira

El proyecto tuvo unas dimensiones de cierta relevancia, pues había que dar respuesta a los constantes problemas que tenían los barcos en los alrededores. Así, se instaló una torre a casi 100 metros de altura sobre el nivel del mar (94, para ser exactos). Su luz alcanza una distancia de 21 millas náuticas, gracias a su torre cilíndrica de 12 metros de lato y tres de diámetro.

Por cierto, no queremos dejarnos un dato interesante. ¿Sabéis por qué el Faro de Punta Roncadoira se llama así? El nombre hace referencia al ruido constante del mar, que no deja de «roncar» entre olas y golpes contra la roca. ¡Más evocador imposible!

La belleza de un faro que sigue en uso

Si no sois marineros, sino turistas, la visita no podría ser más sencilla. Y es que tras dos remodelaciones a comienzos del siglo XXI (acceso en 2009 y entorno en 2011), la experiencia en el Faro de Punta Roncadoira resulta fácil y agradable.

Podréis aparcar a los mismos pies del faro, tras recorrer una carretera sinuosa pero sin mayor complicación. Una vez dejéis el coche, simplemente tendréis que recorrer el caminito que lleva hasta el propio Faro de Punta Roncadoira. Las vistas tanto desde el parking como del sendero son espectaculares.

El Faro de Punta Roncadoira

Tened en cuenta que el faro todavía sigue en funcionamiento. Por tanto, no podréis visitarlo por dentro. Sin embargo, a la vez esto hace que su estado de conservación sea excelente, algo que lamentablemente no es habitual en este tipo de estructuras.

Dicho sea de paso, desde el propio faro sale un camino por uno de los laterales. Este sendero os permitirá bajar hacia el acantilado y recorrer un poco su entorno más inmediato, el cual representa a las mil maravillas la flora y la fauna de los acantilados gallegos.

Para terminar, no dejéis de fijaros en el islote que se divisa desde el Faro de Punta Roncadoira. Es el famoso Monte Castelo, un montículo que alcanza los 130 metros de alto y en el cual se han encontrado misteriosas huellas de poblamiento humano.

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