El Faro de Finisterre, el fin del mundo de la vieja Europa

Son muchas las cosas que se pueden decir sobre el Faro de Finisterre. No hay post en internet que no mencione que se trata del kilómetro cero del Camino de Santiago, que en época romana se le consideraba el fin del mundo o que es uno de los puntos más occidentales de la Península Ibérica. Más allá de grandes afirmaciones, nosotros venimos a contaros cómo es la visita a este mágico lugar de A Costa da Morte. Y lo vamos a hacer desde un punto de vista práctico, enseñándoos cómo llegar hasta allí y qué podéis esperar de vuestra experiencia.

El Faro de Finisterre

El faro que ilumina el fin del camino

Prácticamente está todo dicho de finis terrae, el «fin de la tierra» en tiempos del Imperio Romano. Se trata de un cabo con una pequeña montaña (el Monte Facho), sobre la cual se sitúa el final del Camino de Santiago. El faro en sí es muy posterior, ya que no fue construido hasta 1853. Básicamente venía a prestar servicio en una zona de constantes naufrágios, algo que consiguió en buena medida pero no en su totalidad. Sin ir más lejos, en 1870 hubo un naufragio en el que fallecieron casi 500 personas, mientras que en 1888 se añadió una sirena que sirviese de ayuda al faro en días de niebla (la conocida como Vaca de Fisterra).

El Faro de Finisterre

Imaginemos por un momento que el Camino de Santiago no terminase allí. Incluso así merecería la pena ir a visitar el Faro de Finisterre, ya que se encuentra en un paraje natural de una belleza impresionante. Toda A Costa da Morte es preciosa, pero este tramo es específicamente bello.

El caso es que la suma entre el significado histórico, la propuesta arquitectónica del faro y el medio natural da como resultado un sitio único. La energía que se respira en el Faro de Finisterre es mágica, todo lo que digamos se va a quedar corto. Pensad en la cara de felicidad de los peregrinos, en el sonido de las olas rompiendo contra las rocas, en los barquitos al fondo que van de un sitio para otro… el cuadro no podría ser más bello.

Llegar a Finisterre, un camino lento pero precioso

Hablamos del fin del mundo, por lo que a nadie debería sorprenderle que el camino hasta allí sea un poco tedioso. No nos referimos a ir a pie haciendo el Camino de Santiago, sino al trayecto en coche. A modo de referencia, desde Santiago de Compostela hay aproximadamente una hora y cuarto en coche. Hay que ir recorriendo diferentes carreteras secundarias, siendo la AC-445 la que os llevará al término municipal de Finisterre (que, al fin y al cabo, es un pueblo).

El Faro de Finisterre

Tenemos que decir que pese a las curvas, las estrecheces y el constante tráfico, el camino hacia el Faro de Finisterre no se hace pesado en ningún momento. Transitaréis por uno de los tramos más bonitos del litoral gallego, pasando tanto por pueblecitos de pescadores como por parajes naturales únicos. Hay varios apeaderos y miradores a lo largo de la ruta, por lo que os quedarán unas fotos estupendas si hacéis las paradas correspondientes.

A Costa da Morte

Cómo es la visita al Faro de Finisterre

Aparcamiento y tiendas

La carretera que lleva hasta el Faro de Finisterre va a parar a un amplio aparcamiento. Es cierto que se trata de un sitio muy transitado y en el que nunca sobran los sitios, pero por suerte la visita es breve y hay mucha rotación. No os preocupéis si vais y no tenéis donde dejar vuestro vehículo, porque a poco que esperéis unos minutos se quedará alguna plaza libre.

A Costa da Morte

Una vez aparquéis, hay un pequeño conjunto de tienda de souvenirs. No ofrecen nada del otro mundo, pero siempre tiene su cosa llevarse un recuerdo de un hito geográfico como el Faro de Finisterre.

Hotel O Semáforo

Lo siguiente que veréis son las instalaciones del Hotel O Semáforo, un pequeño establecimiento hotelero ubicado en las inmediaciones del Faro de Finisterre. El alojamiento ofrece también una doble propuesta gastronómica: el Restaurante del Semáforo, un restaurante de muchísima calidad; y O Refuxio do Semáforo, más para picar y tapear.

Hotel O Semáforo

El faro

Al fondo os espera el magnífico Faro de Finisterre. Todo lo que digamos sobre este edificio se quedará corto, ya que es uno de los más evocadores e inspiradores de la Península Ibérica. Es cierto que no podréis visitar el edificio por dentro, pero no hay problema. Solo con recorrer sus alrededores y contemplarlo desde distintos puntos de vista ya habrá merecido la pena la visita.

El faro

Donde acaba la tierra

No os conforméis que llegar hasta el Faro de Finisterre y quedaros ahí. Seguid avanzando hasta que se acabe la tierra misma, pues pasado el faro tenéis un pequeño caminito que desciende por el acantilado. Allí sí que llegaréis al finis terrae romano, donde veréis también un pequeño homenaje a los peregrinos en forma de bota de metal.

Donde acaba la tierra

¿Qué podemos decir? Os recomendamos ir hasta allí, buscar un sitio en el que sentaros y dedicar unos minutos a meditar. Pocos lugares vais a encontrar en el mundo tan bonitos y con un aura tan mágica como este.

¿Qué te ha parecido?
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *