El Cementerio Sacramental de Santa María es un camposanto ubicado en el Cerro de San Dámaso, una de las muchas montañitas que han sido absorbidas por el casco urbano de la ciudad de Madrid. Quizá no sea el lugar de enterramiento más famoso de la capital, pero os aseguramos que entre sus muros encontraréis magníficas muestras de arte funerario.

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La sacramental menos conocida
El cementerio fue puesto en marcha a mediados del siglo XIX, al hilo del resto de cementerios sacramentales de Madrid. La otra orilla del río Manzanares veía así cómo se inauguraba otro camposanto más, en este caso no sin muchas dificultades. El proyecto original del Cementerio Sacramental de Santa María fue obra del arquitecto José Alejandro y Álvarez, que se encargó de liderar el proyecto entre 1840 y 1848. Sin embargo, su salud se fue a pique, falleció en 1850 y la cofradía que respaldaba el cementerio estaba en apuros económicos. Así, la obra fue replanteada por José Arnilla Botello y Atilano San Pérez, que la remataron de una manera mucho más sobria.

Aunque nos encanta pasear por los cementerios madrileños, tenemos que decir que en ocasiones pierden su encanto por el exceso de turistas. Ocurre en otros lugares del mundo: Pére-Lachaise, el Monumental de Milán, los cementerios de Edimburgo… El arte funerario ya es miembro de pleno derecho de los circuitos turísticos habituales, aunque por suerte esto no aplica al Cementerio Sacramental de Santa María. Lo normal es que hagáis la visita prácticamente solos, lo cual le da un toque mucho más romántico a la experiencia.

Además, pese a no ser un camposanto top, el Cementerio Sacramental de Santa María también fue escogido por muchas familias acomodadas de la ciudad para enterrarse allí. Eso hace que el paseo por su interior ponga al viajero frente a magníficas muestras de arquitectura y escultura de corte funerario.
Un cementerio 100% madrileño
Lo primero que llama la atención del Cementerio Sacramental de Santa María es su acceso, ya que se hace a través de una fachada pintada de color rosa.
Nada más entrar, os toparéis con la capilla central. Es un edificio redondo, que hace las veces de distribuidor entre los diferentes patios del cementerio. Lleva la firma del célebre arquitecto Miguel Mathet y Coloma.

En Cementerio Sacramental de Santa María hay mucho enterramiento notable: Enrique Jardiel Poncela, Manuel Becerra, Domingo Valdivieso… Sin embargo, tenemos que decir que lo que más nos gustó de este conjunto funerario fueron sus tumbas anónimas. Es un camposanto que destaca como bloque, pese a ofrecer grandes panteones (como ya hemos dicho).
Además, el hecho de que no haya sido devorado por la fama hace que sea el mejor representante de los cementerios madrileños del siglo XIX. Gigantes como San Isidro han ido evolucionando y adaptándose a los nuevos tiempos, pero en el Cementerio Sacramental de Santa María el tiempo parece haberse detenido.

Si estáis buscando lugares sorprendentes y poco conocidos de Madrid, sin lugar a dudas el Cementerio Sacramental de Santa María es buen aliado. Quizá no sea el mejor sitio para montar una cita Tinder, pero sin duda os llegará al corazón si estáis en busca de arte funerario de categoría.

Información práctica
- Dirección: Calle de los Comuneros de Castilla 13
- Web: https://www.sacramentaldesantamaria.es/
- Teléfono: 914 71 24 61
- Horario: todos los días, de 8:30 a 17:00
- Tarifas: entrada gratuita