El Cementerio Sacramental de San Isidro es un precioso camposanto de la ciudad de Madrid. Durante prácticamente todo el siglo XIX fue el cementerio «titular» de Madrid: el lugar al que acudía a enterrarse buena parte de la población. Lo hizo en especial la nobleza, que gustaba mucho de descansar eternamente junto a la ermita de San Isidro. En este artículo os vamos a contar su historia y lo que podéis esperar de la visita.

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El cementerio de la nobleza madrileña

Hablamos de uno de los lugares de enterramiento más antiguos de Madrid. Al fin y al cabo, el Cementerio Sacramental de San Isidro fue inaugurado oficialmente en el año 1811. Era un momento muy delicado para todo el país, pues se encontraba luchando con las tropas invasoras francesas en el contexto de la Guerra de Independencia.

Sea como fuere, el cementerio se llama así en honor a San Isidro Labrador (el patrón de la ciudad). Fue construido en un lugar que era especial previamente: junto a la ermita, en una colina con vistas privilegiadas de la ciudad y con el río Manzanares a tiro de piedra.

Aunque el Cementerio Sacramental de San Isidro fue concebido sin pretensiones y durante los primeros años fue tirando a humilde, rápidamente se convirtió en un camposanto de corte aristocrático. Aquí querían enterrarse las personas más acaudaladas de la ciudad: nobles, banqueros, empresarios… Es cierto que también hay personajes del mundo de la cultura, pero generalmente estos preferían enterrarse en el vecino Cementerio Sacramental de San Justo (separado de San Isidro solo por una tapia).

La cosa se fue desmadrando. Poco a poco, los diversos patios y terrazas convirtieron el Cementerio Sacramental de San Isidro en un auténtico museo de escultura y arquitectura funeraria. Como si fuese un hall of fame de la aristocracia española del siglo XIX. Así, en el camposanto competían diversas familias por tener el panteón más vistoso de la ciudad. Todo eso ha llegado a nuestros días, siendo una visita absolutamente increíble si os gustan este tipo de manifestaciones artísticas.
Un lugar de enterramiento único
La visita al Cementerio Sacramental de San Isidro debe comenzar, obligatoriamente, por la Ermita de San Isidro. Está junto a la entrada al cementerio, por lo que no tiene pérdida alguna.

Además, junto a la ermita está la casa del santo. Allí vivió junto a su inseparable mujer, la también célebre Santa María de la Cabeza. Es posible visitar una pequeña exposición de aperos de labranza. También se puede ver la legendaria fuente en la que el santo hizo uno de sus muchos milagros.

Una vez entréis en el Cementerio Sacramental de San Isidro, estaréis en uno de los lugares más bonitos, tranquilos y naturales de la capital de España. Si no fuese por los panteones y las tumbas, prácticamente sería como dar un paseo por un pinar.

Los mejores arquitectos y escultores españoles de los siglos XIX y XX dejaron su impronta en el Cementerio Sacramental de San Isidro. Hablamos de figuras de la talla de Arturo Mélida o Agustín Querol, que con sus obras contribuyeron a que fuese declarado BIC en 1995. Fue en una declaración conjunta con el resto del casco histórico de la urbe. Desde entonces, pasó a denominarse Recinto de la Villa de Madrid.

La zona más interesante del cementerio está protagonizada por sus tres patios más antiguos. Todos son muy bonitos, pero sin duda es imprescindible visitar el patio de San Pedro (1811), el de San Andrés (1829) y el de San Isidro (1842). Ojito con las vistas que hay de Madrid, que son una pasada.

Respecto a tumbas y sepulturas ilustres, solo podemos decir que la lista es interminable. A nosotros la que más nos llamó la atención fue la de la Familia Ungría López. Hablamos de un panteón absolutamente loquísimo y que más parece obra de Tim Burton que de la arquitectura española.

Ortega y Gasset, Concha Piquer, Leandro Fernández de Moratín, Campomames, Mesonero Romanos, Diego de León, Donoso Cortés, el maestro Barbieri, José Echegaray, Emilio Castelar, Silvera, Maura, Marisa Paredes… Cuando decimos que es una lista grande, lo decimos de verdad. Allí encontraréis a buena parte del callejero madrileño, pues seguro que muchos nombres os suenan aunque solo sea por recorrer la ciudad. Mención aparte merece Concha Espina, una de las primeras candidatas de la historia al Premio Nobel de Literatura.

Información práctica
- Dirección: Paseo de la Ermita de San Isidro 72
- Web: https://cementeriodesanisidro.com/
- Teléfono: 913 65 08 41
- Horarios: todos los días, de 9:00 a 15:00
- Tarifas: entrada gratuita