El Castillo de San Felipe es una enorme fortaleza ubicada en la ría de Ferrol. Formaba parte, junto con otras dos estructuras similares, del llamado Triángulo de Fuego. Este sistema defensivo hizo que durante años se considerase al puerto de Ferrol como el más seguro del mundo, lo cual es mucho decir. Os vamos a enseñar cómo es la visita, con sus luces (que son muchas) y sus sombras (que también las hay).

El puerto más seguro del mundo era seguro por algo
La construcción del Castillo de San Felipe comenzó en 1557, en tiempos de Felipe II. De hecho, se llama así en honor del monarca, que fue uno de sus principales impulsores. Por aquel entonces Ferrol ya era una plaza estratégica para la corona, así que se puso en marcha un sistema defensivo que no escatimó en gastos.

De hecho, hablamos de una estructura que se mantuvo en constante evolución. El periodo más reformista se dio a mediados del siglo XVIII, cuando Francisco Montaigú (uno de los grandes ingenieros militares de su tiempo) planteó una serie de mejoras.
A lo largo de la historia sufrió varios ataques. Por ejemplo, en 1594 fue repelida la armada inglesa, rechazándose también a la francesa en 1639. En 1800 los ingleses volvieron a intentarlo con todo: más de cien barco, 15000 soldados, los mejores militares… y fracasaron, por supuesto. Los franceses consiguieron ocuparla durante un mes durante la Guerra de Independencia, pero rápidamente fueron expulsados.

Cuando el tiempo avanzó y el Castillo de San Felipe perdió su función militar, pasó a ser una prisión para soldados. Ya en 1970 no tenía prácticamente ningún uso, quedando en estado de semiabandono durante un par de décadas. En el año 2000 el castillo fue adquirido po rel ayuntamiento de Ferrol, con la intención de ponerlo en valor y explotarlo turísticamente.
Una visita larga, pero poco explotada
A día de hoy, la visita al Castillo de San Felipe es un must si se está en Ferrol o en sus alrededores. Es relativamente sencillo llegar hasta él en coche, aunque tenemos que decir que la carreterita tiene lo suyo: estrecha, de un sentido y atravesando aldeas que claramente no están preparadas para recibir tanto tráfico. Pero es todo recto, así que no tiene pérdida.

La entrada es gratuita y el horario de apertura es de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00. Os recomendamos ir al inicio de la mañana o de la tarde, ya que el recorrido por el interior del Castillo de San Felipe es enorme.

¿Y en qué consiste la visita? Pues básicamente se puede caminar por libre por diferentes estancias de la fortaleza: patios, murallas, habitaciones… Hay algún que otro panel informativo, pero tenemos que decir que hay mucho margen de mejora. A nosotros nos gusta mucho la historia y sabíamos interpretar el lugar, pero vimos a alguna que otra familia arrastrando pies y con cara de aburrimiento.


Tampoco es que haya un recorrido lógico. A nosotros eso nos gustó (ya que le daba un cierto componente de exploración y aventura a la visita), pero estamos seguros de que alguna cosa nos dejamos por el camino. Además, algunas estancias estaban tirando a abandonadas. Por ejemplo, muchas tenían ventanas con los cristales rotos, por lo que el escaso mobiliario que había en ellas se estaba deteriorando.

Aún así, tenemos que decir que el Castillo de San Felipe nos encantó. No deja de ser un edificio militar, por lo que la sobriedad o el frío le dan un toque de realismo. Y se trata de una estructura que fue clave para defender la bahía de Ferrol durante varios siglos, por lo que recorrer su interior resulta emocionante.


¿Merece la pena ir al Castillo de San Felipe? En nuestra opinión si, aunque no nos pareció una visita para todos los públicos. Si no os fascina la historia, probablemente se os haga un poquito larga. Si os gusta que os lo den todo hecho, es posible que os sintáis perdidos. Pero a poco que tengáis un espíritu aventurero y conocedor, en esta fortaleza lo pasaréis de maravilla.

Podéis complementar la excursión visitando el Castillo de La Palma, en el término municipal de Mugardos. Es el otro superviviente del Triángulo de Fuego, aunque lo cierto es que es menos conocido y solo abre al público unos pocos días al año.
