El Carmen de los Geranios de Granada es uno de los espacios más agradables, mágicos y desconocidos del Albaicín. En esta construcción tradicional se encuentra la Casa-Museo de Max Moreau, un pintor belga que se enamoró de la ciudad y que se lo donó todo en señal de agradecimiento. Prestad mucha atención, porque estamos hablando de una joya muy poco conocida y que todavía vive al margen de las típicas aglomeraciones de la ciudad nazarí.

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El último secreto del Albaicín
Un carmen es una casa tradicional granadina, cuyo nombre deriva de la palabra árabe karm. Esta hace referencia al jardín, huerto o viñedo que siempre hay en este tipo de construcciones. Hay decenas de ejemplos repartidos por los barrios históricos de Granada, destacando por ejemplo el Carmen de la Victoria o el Carmen de la Fundación Rodríguez-Acosta. Otro muy representativo es el protagonista de este artículo: el Carmen de los Geranios.

Ubicado en la zona alta del Albaicín, se trata de un lugar que parece sacado de un cuento. Nos parece increíble lo poco conocido que es, ya que es absolutamente precioso pero sin embargo no resulta muy conocido por el gran público. Además, la visita no resulta solo interesante desde el punto de vista arquitectónico, sino también por lo que contiene. Y es que en él está la Casa-Museo del pintor Max Moreau.


El belga compró el Carmen de los Geranios en el año 1966 y residió en él hasta 1992. Allí tuvo su estudio de pintura, su hogar, su centro de reuniones… Vamos, que es un espacio clave para entender su obra. El amor de Max Moreau por la ciudad llegó hasta tal punto que decidió regalar el carmen a Granada, legando así una estructura mágica y que a día de hoy puede ser visitada de manera gratuita.
El regalo de Max Moreau a la ciudad de Granada
El Carmen de los Geranios es un oasis de paz en medio del Albaicín. Esta zona de Granada nos encanta, pero tenemos que reconocer que sus puntos más emblemáticos tienden a estar masificados. Bueno, pues en este caso olvidaos de lo malo, ya que se respira tranquilidad por los cuatro costados.

La visita al Carmen de los Geranios hay que hacerla con calma, con mucho mimo. Nada más franquear la puerta, tendréis ante vosotros uno de los jardines más bonitos de la ciudad. Buganvillas, fuentes y azulejos de colores reciben al viajero para dejarle boquiabierto. Solo por ver el jardincito y disfrutar del exterior de la casa ya merecería la pena ir hasta allí, pero todavía hay mucho más.


En el interior, como ya hemos dicho, se encuentra la Casa-Museo de Max Moreau. En ella hay tres espacios principales. El que más nos gustó fue el estudio de pintura, que ha llegado a nuestros días prácticamente como lo dejó el artista belga. ¡Hasta se conserva allí su paleta!

El segundo sería el salón-comedor, que hace las veces de museo de artes decorativas de mediados del siglo XX. Allí hay todo tipo de muebles y enseres, los cuales atestiguan a las mil maravillas cómo era la decoración de cualquier carmen en la Granada de la centuria pasada.
Por último, como no podía ser de otro modo, hay una pequeña sala de exposiciones con algunas de las obras más destacadas de Max Moreau. El pintor trabajó fundamentalmente sobre el norte de África y la península ibérica, por lo que seguro que reconocéis muchas ubicaciones.


¡Ah! Importantísimo que no os vayáis del Carmen de los Geranios sin asomaros a su balcón hacia la Alhambra. Desde allí disfrutaréis de una vista sorprendente y poco conocida de la joya de la corona de Granada.

Información práctica
- Dirección: Camino Nuevo de San Nicolás, 12
- Teléfono: 958 29 33 10
- Horario: de martes a sábado, de 10:30 a 13:30 y de 18:00 a 20:00
- Tarifas: entrada gratuita