Consejos para viajar con perro en furgoneta

Hay dos mundillos en los que estamos muy metidos: el de los viajes con furgoneta y el de los viajes con perro. Podríamos estar horas hablando de ambos, tanto por separado como juntos. Precisamente, ese va a ser el hilo conductor de este post, ya que hemos preparado una completa guía para para viajar con perro en furgoneta.

Nos ha quedado bastante grande, pero es que teníamos mucho que decir. Tanto que hemos agrupado los consejos en hasta siete categorías distintas, como documentación o bienestar. Esperamos que encontréis ayuda a la hora de preparar vuestros viajes con perro en furgo y que, si algo ha quedado en el tintero, nos escribáis para poder seguir completando la guía.

Seguridad

  • Empezamos con algo básico: hay que tener cuidado con tu perro cuando la furgoneta está en marcha. De aquí se derivan algunas preguntas, como si debe llevar cinturón de seguridad o ir atado. Lamentablemente, no hay una ley clara en España que aclare esto: simplemente vacíos y omisiones. De todos ellos se deducen que, en materia de seguridad vial, las mascotas son objetos. Por lo tanto, no pueden quitar visibilidad, ni moverse libremente ni distraer a quien conduce. ¿En qué se traduce eso? Si tenéis separador de carga, el perro debe ir atrás. Si no lo tenéis, debe ir atado y sin posibilidad de llegar al espacio del conductor. En ambos casos os recomendamos que atéis a vuestro perro, ya que si tuvierais un accidente saldría disparado.
  • A veces ir con perro puede ser limitante, como por ejemplo a la hora de visitar museos. Sin embargo, no se debe dejar al perro solo en la furgoneta si te bajas de ella. Por mucho que la dejes a la sombra o resguardada, las temperaturas os pueden jugar una mala pasada. Eso por no hablar de lo que se agobian cuando se quedan solos en un espacio tan pequeñito.
  • Llevad siempre correa y collar/arnés de repuesto. Primero, porque estando de viaje lo normal es darle más caña a esos elementos, aumentando la posibilidad de que se rompan. Segundo, porque se pueden perder y no siempre hay a mano una tienda en la que conseguir un reemplazo. No tiene por qué pasaros lo mismo que a nosotros, pero en una frontera nada amable (la que separa Albania y Macedonia), un policía un tanto corrupto nos obligó a regalarle la correa de nuestro perro. Menos mal que llevábamos otra de repuesto.
  • Otro buen consejo es llevar siempre una correa o cuerda larga para atar a vuestro perro a la furgo. Si estáis aparcados durante un buen rato, por ejemplo haciendo la comida, será más divertido para él poder explorar los alrededores. Si no conocéis la zona no conviene soltarle, pero con una cuerda de varios metros su experiencia será mucho más enriquecedora.
  • No olvidéis que vuestro perro lleve una chapita con tu número de teléfono. De hecho, si sales al extranjero recuerda que la chapa lleve el prefijo delante, para que puedan localizarte con más facilidad.
  • Por último, no olvidéis mirar el tiempo: puede ser un día espléndido y que de repente se ponga a diluviar (o al revés). Esto nos lleva a recomendaros otros posts de este mismo blog, como aquel en el que os dábamos recomendaciones para ir a la nieve con perros.

Salud

  • Este consejo valdría también para humanos, pero no olvidéis preparar un botiquín para tu perro. No cuesta nada llevar una pequeña cajita con gasas, vendas, esparadrapo, desinfectante, pomada antibiótica o protector para las almohadillas. Si pasa cualquier cosa os recomendamos ir al veterinario, pero con un kit de primeros auxilios caninos podréis hacer que pequeños incidentes no vayan a más.
  • ¡Cuidado con los bichos! No olvidéis desparasitar internamente a vuestro perro antes de salir de viaje. Tampoco salgáis de casa sin su collar antiparásitos o pipeta.
  • Si vais a zonas especialmente húmedas o con presencia de bichos molestos, podéis haceros con un repelente. Así tendréis un extra de protección ante seres indeseables como chinches o garrapatas.
  • Y, hablando de garrapatas, no olvidéis llevar unas pinzas por si alguna se pegase a la piel de vuestro perro. Haríais bien en revisarle una vez cada dos o tres días, incluso más si se suele bañar o estáis en zonas húmedas.

Documentación

  • Este punto os conviene leerlo especialmente si salís al extranjero, pues no llevar la documentación correcta puede hacer incluso que no os dejen entrar en un país. Por tanto, el primer consejo es que busquéis información sobre los países que vais a visitar, pues algunos tienen legislación específica. Por poner un ejemplo rápido, en Irlanda, Finlandia, Malta, Suecia y Reino Unido piden que vuestro perro haya sido tratado contra el echinococcus, algo que no te solicitan en el resto de Europa.
  • Hay que llevar siempre encima la cartilla de vacunación. Teóricamente es algo que deberíais hacer incluso al bajarle a hacer pis cuando estáis en vuestro barrio, no digamos si os encontráis de viaje.
  • Si vais a ir fuera de España, imprescindible que le hagáis el Pasaporte para Animales de Compañía de la Unión Europea. Lo expiden los veterinarios y os lo pedirán en muchas fronteras.
  • También es frecuente que os pidan un Certificado de Buena Salud, una especie de revisión días antes de salir de viaje en la que aclaran que todo está en orden. Ojo, en viajes largos tendréis que hacer alguna de estas en ruta, pues los certificados van caducando.
  • Para terminar, tened en cuenta que los perros tienen que estar asegurados. No sabemos si en toda España es así, pero al menos en la Comunidad de Madrid (donde nosotros vivimos) se te cae el pelo si no tienes un seguro de responsabilidad civil. Y, ya que lo tenéis, no está de más que miréis qué os cubre y qué no en caso de estar de viaje.

Confort

  • De viaje todo son estímulos, así que no está mal tener algunas referencias a la vida cotidiana. Llevad su camita o mantita de casa, para que tenga un sitio que reconozca como el lugar de tumbarse.
  • ¡Ojito con los baches! Si vuestro perro va a viajar en el suelo, conviene que tenga una camita, un colchón grueso o cojines con los que amortiguar la vibración de la furgoneta y los baches. Si no, los trayectos serán un calvario, llegará cansado a los destinos y tendréis que ir tirando de él para hacer cualquier visita.
  • Haced paradas con regularidad: para hacer pipí, para que beba agua y coma, para que estire las piernas e incluso para jugar un poquito. Si a vosotros se os hace pesada la carretera, imaginad para un perro.
  • Cuidado con la temperatura, pues puede ser muy distinta la de la parte delantera que la de la zona en la que viaje vuestro perro. Nosotros, por ejemplo, quitamos el cristal del separador de carga para que le llegue el aire acondicionado o la calefacción.
  • No os olvidéis una toalla para el perro, no solo si vais a un destino de playa o con lagos. Más allá de que se pegue un bañito, puede mojarse por otros motivos (como la lluvia o nieve). Creednos, no hay nada más cansino que el olor a perro mojado en un espacio tan chiquitito. Eso por no hablar de que se puede resfriar, la humedad no le sienta bien a nadie.
  • Tampoco dejéis de llevar muchísimas bolsitas para cacas. Sí, en grandes ciudades es muy habitual encontrarlas, pero no siempre es así en municipios pequeños. Un buen furgonetero y un buen amante de los perros no va dejando cacas por ahí.

Diversión

  • Llevad siempre las ventanas despejadas. A los perros les encanta ir mirando por la ventanilla, lo cual hace que los viajes se les hagan mucho más llevaderos.
  • Que nunca falte un juguete en la zona en la que viaja el perro. Así podrá entretenerse y aguantar mejor los trayectos largos.
  • De hecho, llevad siempre varios juguetes. Quizá tú estés deseando probar esa cerveza local o ir a ver un monumento espectacular, pero tu perrete agradecerá también jugar un ratito en un parque.
  • Pensad en juegos para diferentes espacios. Por ejemplo, si vais a un río o una playa quizá sería bueno llevar un juguete que flote, mientras que si estáis en la nieve podéis ir escondiéndole trocitos de salchichas y que los vaya buscando.
  • Una de las cosas que más disfruta un perro a la hora de viajar es el exceso de estímulos. Haz que los disfrute y piensa en lo que a él le gustaría hacer: jugar con otros perros, oler flores o pegarse un baño pueden marcar la diferencia entre un viaje solo para humanos y uno en el que vuestro perrete también se lo pase bomba.
  • También hay que pensar en vuestro perro a la hora de elegir el destino. Si a vuestro perro le va mal el calor, quizá haya que evitar llevarle a un sitio con temperaturas altas. Otro argumento similar: ¿se lo va a pasar igual viendo una ciudad que en un espacio natural? Seguro que no.

Alimentación

  • Como humanos es impensable, pero a veces a los perros se les «olvida» comer y beber. Pensad que estando de viaje tienen muchos estímulos, todo es una fiesta y no hay rutinas, por lo que tenéis que darles de comer y beber con regularidad. Incluso forzar, o volveréis a casa con un perro en los huesos.
  • Llevad varios tipos de comida. Como os decimos, en un viaje en furgo es habitual que no tengan mucho apetito, por lo que la variedad (pienso, latas con comida húmeda, salchichas) hará que coma algo más.
  • Eso sí, no os paséis: los perros pueden marearse, así que no conviene que coman demasiado antes de un trayecto largo. Lo mismo si le estáis dando varios tipos de comida: si las latas a veces les sientan mal, mejor que esperéis al final del día y así tengan un ratito de calma para hacer la digestión.
  • Os recomendamos encarecidamente que llevéis pienso para todo el viaje. Nosotros lo almacenamos en los típicos cubos de plástico de bazar chino y se conservan a la perfección. Si os veis obligados a comprar pienso en otro país mirad bien la composición, ya que cambiarle la dieta en medio de una aventura no es la mejor idea.

Integrarse en la cultura local

  • Hay muchos destinos dog friendly en los que, solo por el hecho de ir con perro, se te acercará mucha gente: para acariciarlo, jugar con él o simplemente saludarte. Dicho de otro modo: tendrás conversaciones únicas, que no tendrías yendo sin perrete.
  • Al ir con perro no pareces tanto un turista, ya que la gente suele asociar a los que pasean con su perro con gente que vive por ahí. Eso puede ser una ventaja en muchas zonas.
  • No olvidéis la seguridad que da ir con perro. Evidentemente sigue siendo mala idea atravesar un parque al lado de una estación a las dos de la mañana, pero con vuestro perro tendréis un plus de tranquilidad.
  • Conoceréis las ciudades desde una perspectiva diferente: caminaréis más, iréis a más zonas verdes y conoceréis a mucha gente mientras vuestro perro juega con los suyos.

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