¿Cómo sacar tu coche o furgoneta del barro? Gadgets imprescindibles y soluciones desesperadas

Todos nos hemos quedado alguna vez atrapados con el coche o la camper en el barro. Y quien dice barro, dice arenas movedizas, un charco enorme o cualquier otro lugar en el que tu vehículo no tiene la suficiente tracción como para moverse, ni para adelante ni para atrás.

Este post es como uno de esos libros de elige tu propia aventura: si estás consultando esto porque eres una persona precavida y no quieres verte sin herramientas en esa situación, lee el primer apartado y descubrirás algunos objetos que te solucionarán el problema en un periquete; si te va más la acción y estás leyendo este artículo hasta arriba de barro y con el coche bien hundido en el fango, pasa directamente al segundo apartado.

Prevenir: accesorios que deberías comprar por si te quedas atascado

Siendo sinceros, no nos creemos que nadie esté leyendo esto por pura previsión. Más bien, como fruto de la experiencia: te has quedado atrapado en el barro, fue una situación agónica y no quieres que te vuelva a pasar. ¿Eh, pillín?

No hay nada de lo que avergonzarse, todo lo contrario: estás entre amigos. A nosotros nos pasó justamente eso: un día hundimos la furgo en un lodazal, nos pusimos de barro hasta las cejas mientras todo el mundo nos decía al teléfono soluciones que no servían para nada y todo lo que pudimos hacer fue esperar interminables horas hasta que el seguro vino a rescatarnos. Bueno, no fueron horas, pero un poco de dramatismo nunca está de más.

El caso es que cuando volvimos a casa, nos pusimos a pensar en qué objetos nos hubieran venido bien para solventar esa situación. Y fue así como descubrimos que hay un montón de accesorios para sacar el coche o la furgoneta del barro. Os vamos a enseñar los que nos parecen imprescindibles.

Guantes

Empecemos por algo sencillo pero imprescindible: unos buenos guantes. Por mucha herramienta que lleves, si te quedas atorado en el barro te tocará mancharte un poco, ya que (como mínimo) tendrás que retirar algo de tierra para facilitarle las cosas a las ruedas de tu vehículo. Y, para ello, nada mejor que unos estupendos guantes de trabajo.

Pala táctica multiusos

Entrando ya en objetos de guerra, no puede faltaros bajo ningún concepto una pala táctica multiusos. Y cuantos más usos, mejor: hacha, martillo, linterna, silbato… y, por supuesto, pala. Centrándonos en este último elemento, con ella podréis no solo retirar el barro, sino abrir un pequeño canal en el suelo para desaguar (a veces el problema es un charco).

Si hemos dicho que sea multiusos no es tontería. Un buen truco para salir del barro es poner un montón de palos y ramas bajo las ruedas, por lo que si la pala táctica tiene filo podréis utilizarla para cortar dichas ramas. El martillo es un poco por lo mismo: si os veis fuertes, podéis hacer añicos una piedra y poner la gravilla debajo de la rueda. En cuanto a la linterna y el silbato, simplemente es para que la pala sea realmente cool.

Hay palas tácticas baratas, resistentes y plegables, por lo que llevar una no hará que se os resienta el bolsillo ni os supondrá un problema de espacio.

Alfombrilla de tracción (Grip track)

Vamos ahora con la ciencia ficción. La primera vez que nos quedamos atascados, le comentamos a un compañero del trabajo lo que había pasado y nos enseñó un objeto que ya no falta nunca en nuestra furgo: una alfombrilla de tracción. También conocida como grip track, hablamos de una especie de lámina o alfombra que se pone debajo de las ruedas (entre tu coche y el barro) para que pueda hacer algo de tracción, coger velocidad y salir del hoyo.

Normalmente están hechas de plástico, por lo que son realmente baratas. Suelen venir de dos en dos. Quizá tenga menos usos que una pala táctica, pero agradeceréis tener a mano estas alfombrillas de tracción en caso de quedaros atrapados en el barro.

Cuerdas de remolque

Pocas cosas hay más útiles en esta vida que unas buenas cuerdas para remolcar. Distingamos entre dos tipos:

  • Cuerdas sin más: hay que llevarlas, pero para que sean útiles necesitas que un buen samaritano tire con su coche del tuyo. Y eso, en ocasiones, no está disponible.
  • Cintas de trincaje con tensor: como una cuerda normal, pero más chachi, ya que viene con una carraca que permite un extra de tensión. Hay quien dice que atándolas a un árbol y con mucha paciencia tensando ha salido del pozo, pero lo normal es que tenga que remolcarte alguien.

Compresor de aire

¿Un compresor de aire para sacar el coche del barro? ¡Por supuesto! Estaríamos ya rozando con los dedos la solución desesperada, pero en algunos casos puede funcionar. La táctica aquí sería reducir la presión de los neumáticos, ya que cuando se hace esto aumenta la superficie de rozamiento: por tanto, aumenta la adherencia.

El compresor de aire serviría primero para deducir la presión y luego para aumentarla, ya que conviene que hinches las ruedas en cuanto superes los problemas.

Cadenas para el barro

Si vas a viajar a un destino en el que el barro esté asegurado, quizá te interese invertir algo más y hacerte con unas cadenas antideslizantes. Sirven también para la nieve, por lo que resolverás dos problemas con un mismo objeto. Estas cadenas te proporcionarán un extra de adherencia en situaciones difíciles, y te permitirán sacar tu vehículo si no está muy hundido.

¿Las pegas? Fundamentalmente dos: son caras y no suelen aguantar muchos usos.

Kit de limpieza

Para terminar, no olvides llevar algo para limpiarte: toallitas, gel hidroalcohólico o una toalla de microfibra. ¿Sabes lo que tenéis en común Batman, Iron Man y tú? Que, por muchos accesorios que llevéis encima, los tres os mancháis muchísimo de barro si vuestro vehículo se queda atrapado en él.

Curar: ¿cómo sacar la furgo del barro si no llevo ningún objeto para ello?

Vamos ahora a las situaciones desesperadas. ¿Estás leyéndonos en este momento con un 7% de batería, muy poquita cobertura y a punto de que tu pareja y tú empecéis a gritaros? ¡No te preocupes, estás en el lugar indicado! Ahora vamos a darte unos cuantos truquitos para sacar tu vehículo del barro. No te lo vamos a negar: lo más probable es que no funcione ninguno, pero al menos podrás encontrar toda la basura bienintencionada de internet concentrada en un único post. Mucha suerte, estamos contigo.

Analiza la situación

Lo primero de todo es mantener la cabeza fría en momentos de corazón caliente. Quedarse en el barro no es el fin del mundo, así que no empieces a tratar mal a tus acompañantes ni te agobies por morir de inanición dentro de tres días. Antes de que te des cuenta, todo se habrá solucionado.

Ojo, no es un consejo baladí. Si analizas bien la situación, encaminarás la situación mucho más rápido. ¿Tienes cobertura? Llama al seguro. ¿Estás cerca de un pueblo? Ve a pedir ayuda. ¿El problema es una rueda en concreto? Empieza a liberarla de barro. ¿Tienes tiempo de sobra o te toca correr? Actúa en consecuencia.

No te dejes llevar por el terrible sentido común

Una vez analices la situación, empieza a tomar buenas decisiones. Seguro que lo primero que te pide el cuerpo al quedarte atrapado es pisar a fondo el acelerador, a ver si ocurre la magia y tu vehículo sale volando como en Harry Potter. También es posible que tus acompañantes sean buenos samaritanos y se ofrezcan a empujar, pero solo conseguirán acabar manchadísimos y probablemente atropellados. Por último, nunca falta tu cuñado Manolo diciendo que hay que subirse al motor para que apriete contra el suelo y haga tracción.

Todas son terribles ideas, así que deja de pensar en hacer cosas que luego lamentarás y sigue leyendo.

Excava y desagua

Nuestro primer consejo es que liberes las ruedas. Para ello, hay que mancharse las manos (recuerda luego comprar unos guantes, para la próxima vez) y ponerse a cavar. Esto se hace por dos motivos:

  • Desaguar: muchas veces, el problema es que hay mucha agua y se está embarrando todo. Mira hacia dónde cae el terreno y, si es posible, haz una especie de canal para que se vaya el agua.
  • Retirar el barrio sobrante: quizá llegues a un punto en el que el terreno no esté tan húmedo y puedas conseguir algo de tracción.

Consigue ramas, piedras o maleza

Precisamente, tu objetivo vital es ese: conseguir tracción a toda costa. Olvídate de todo lo demás, incluso las buenas costumbres han sido suspendidas. Y una buena forma de hacer que tu vehículo tenga algo de tracción es poner en las ruedas palos, ramas, piedras, restos de poda o cartones. Si eres capaz de que circule sobre ellas, llegará ese deseadísimon pelín de tracción. Si eres una persona con suerte en la vida, será suficiente para obtener el impulso necesario para salir del atolladero.

Medida desesperadísima: utiliza las pobres alfombrillas del coche (sí, esas que en este momento te están mirando con cara de indignación) a ver si circulando sobre ellas consigues escapar.

Vacía el coche

Por pura democracia, el resto de acompañantes deberían estar también fuera pringándose de barro. No hay excusa posible. De hecho, haciendo eso te ayudarán, ya que aligerando el coche se consigue un extra de tracción en situaciones de mínimo agarre. Si justo tenías el coche cargado con maletas u objetos pesados, sácalos también.

Siendo sinceros, este consejo lo hemos leído solo en un sitio, mientras que el resto se repetía una y otra vez. Esta información puedes obviarla en función del mood en el que te encuentres. Si tu suegra te ha dicho algo tipo «te dije que no tenías que haber ido por ahí», haz que acabe maldiciendo este día aciago.

Gira las ruedas hacia los laterales

Si has cumplido todo lo anterior, tienes ante ti algo de tracción y te dispones a sacar el coche, recuerda que siempre vale más maña que fuerza. No aceleres a muerte y vayas recto. ¡Todo lo contrario! Créenos: funciona muchísimo mejor ir acelerando de manera progresiva e ir girando la dirección de un lado a otro. Esto ayudará a tu coche a avanzar.

¿Recuerdas que tu coche tiene marcha atrás?

Para terminar, una solución que funciona mucho más a menudo de lo que parece: tirar de marcha atrás. No sabemos por qué, pero el caso es que a veces funciona. A partir de ahí, dos opciones. Si estás muy desesperado, puedes plantearte volver marcha atrás hasta que el camino sea más practicable. Si te sientes con ganas de tentar a tu suerte, coge carrerilla e intenta volver a superar la zona embarrada. ¿Qué podría salir mal? En el peor de los casos, puedes volver a seguir todos los consejos de la segunda parte de este post. Seguramente no te funcione ninguno, pero el trauma será lo suficientemente grande como para comprar todos los objetos de la primera parte.

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