Cómo quitar óxido de una furgoneta para camperizar

En este artículo os vamos a enseñar cómo quitar óxido de una furgoneta para camperizar. Vaya por delante que no somos ningunos expertos, pero hablamos desde la experiencia de haber comprado una furgoneta que venía con algunos problemas en la estructura. Sin tener mucha idea nos pusimos a investigar, nos pusimos a trabajar y quedamos muy satisfechos con el resultado final. Por tanto, aquí os vamos a contar lo que nos funcionó a nosotros, aunque obviamente no estamos en propiedad de la verdad absoluta.

Cómo quitar óxido

Qué es el óxido y por qué es importante quitarlo

Una historia que el 99% de los que tenemos una furgoneta hemos vivido. Compramos una furgoneta vieja, vamos a camperizarla y nada más empezar vemos que tiene unas cuantas manchas rojizas. Resultan ser óxido, la enfermedad silenciosa que puede acabar arruinando tu vehículo por completo.

Otra historia que el 99% de los que tenemos una furgoneta hemos vivido. Llevamos año viajando con la furgoneta, poco a poco se va haciendo viejita y de repente le empiezan a salir pequeñas (o grandes) manchas de color rojo. Lo mismo: ¡es el óxido haciendo acto de presencia!

Cómo quitar óxido

Para ambas soluciones, el enfoque siempre ha de ser el mismo: quitar el óxito debe ser una prioridad. Hacerlo no es difícil, aunque sí muy laborioso. Sin embargo, es algo imprescindible si queremos que la furgo dure lo máximo posible.

Pensad que el óxido no se detiene, siempre avanza. Lo que hoy es una pequeña sombra cobriza, mañana será un manchurrón rojo y pasado un agujero. Si eso ocurre, pueden pasar mil cosas… ¡y todas serán malas! Desde comprometer la estabilidad del vehículo hasta que se deterioren partes claves de la camperización. Por tanto, una vez más, el futuro de toda furgoneta es quitar el óxido o asumir que no habrá tal futuro.

Eliminar el óxido en 5 cómodos pasos

Internet está repleto de sesudos posts hablando del óxido desde el punto de vista químico, dando mil recetas para quitarlo y teorizando a niveles extremos. Nosotros somos gente a la que no se le dan especialmente bien los trabajos manuales, pero sí podemos presumir de habernos enfrentado al óxido y haber salido victoriosos. Por tanto, aquí os resumimos nuestra experiencia en cinco etapas claramente diferenciadas. Eso sí, un pequeño disclaimer: solo narramos nuestra experiencia, lo cual no significa que vaya a funcionar exactamente igual en tu vehículo. Cada furgoneta es un mundo y conviene que contextualicéis bien el proceso antes de arrancarlo.

Cómo quitar óxido

Identificar el óxido

Vamos a empezar por algo básico, pero que a la vez nos parece ultra importante: para quitar el óxido, primero hay que identificar muy bien el tipo de problema que tenemos y qué partes de la furgoneta están afectadas. Pensad en que, más o menos, hay dos tipos. Por un lado, el superficial: sombras rojas que son fáciles de retirar y que no nos llevarán mucho trabajo. Por otro lado estaría el óxido estructural, que es mucho más puñetero. Hablamos de cuando la «caries» se ha extendido y se ha empezado a comer el metal. Ahí quitarlo lleva algo más de curro, pero si se coge a tiempo no debería haber problema.

Cómo quitar óxido

¿En qué zonas suele haber óxido? Siendo sinceros, no tenemos buenas noticias. El óxido puede salir por fuera y por dentro, en prácticamente todas las zonas de la furgo. Hablamos del suelo, del techo, de las paredes, de las esquinas, de los marcos de las ventanas, de las canaletas…

Lo mejor es que hagáis una inspección súper minuciosa, que debería comenzar con un buen limpiado de la furgo. A veces la mugre puede complicar la identificación del óxido, así que lo mejor es empezar por pegarle un agua al vehículo. A partir de ahí, sacad el detective que lleváis dentro y mirad absolutamente todas las partes. Esto incluiría arrastrarse por el suelo (en los bajos suele haber óxido), trepar a las alturas (ojito con los típicos raíles que hay en el techo) y meter los ojos hasta en el rincón más escondido. En todas partes puede haber un óxido que hay que quitar tan pronto como sea posible.

Herramientas y productos necesarios

Lo siguiente es hacerse con un buen equipo para afrontar el problema. Insistimos en que quitar el óxido no es complicado, pero hacerlo con las herramientas adecuadas es clave. Y no solo por el hecho de que el proyecto sea exitoso, sino también por el tiempo que os ahorraréis si previamente os hacéis con buenos aperos de labranza.

Nosotros probamos diferentes técnicas y leímos un montón antes de ponernos a quitar óxido. Finalmente, esto es lo que mejor nos funcionó:

Productos quita óxido
  • Herramientas para lijar automáticas: una lijadora aceptable os costará más o menos 50 euros. Puede parecer un gasto tonto si solo se va a usar para quitar óxido y guardarla en un cajón, pero os aseguramos que os quitará mucho trabajo. Junto con la herramienta en sí tendréis que comprar recambios, os recomendamos haceros con varios y luego devolverlos si os sobran.
  • Herramientas para lijar manuales: papel de lija (recomendable tener de grano medio para el inicio y de grano fino para rematar la jugada) y cepillos de alambre (para el óxido que peor sale). Pensad que la lijadora automática tiene sus limitaciones, ya que no llega a todos los rincones. Sin embargo, con herramientas manuales podréis llegar a todos los rincones.
  • Productos para quitar el óxido: id a un Leroy Merlín o a un Bricomart, poned cara de pena y los vendedores os ayudarán encantados. Normalmente en las zonas de pintura venden productos antióxido: son unos líquidos carísimos y que conviene aplicar. También venden pintura antióxido, que hay que echar después.
  • Elementos de protección: muy importante esto. No consiste en ponerse ropa vieja y ya, puesto que el proceso de retirar óxido implica que haya mucho polvo en suspensión. Comprad unas buenas gafas de protección y mascarillas, ya que de lo contrario os pasaréis semanas con picor de ojos y tremendos ataques de tos. ¡Lo decimos por experiencia! También estaría bien utilizar guantes, o acabaréis con las manos absolutamente desolladas.
  • Divertimentos: quitar óxido es un proceso lento y tedioso. Os recomendamos tener a mano un altavoz para poner musiquita y aperitivos para hacer descansos. Parece una tontería, pero a nosotros nos dio la vida.

Rascar y pulir como si no hubiese un mañana

Ya habéis visto dónde está el problema, ya tenéis el equipo necesario. Pues bien, llegó el momento de quitar el óxido. Y para ello, la primera fase (y la que más tiempo consume) consiste en ponerse a rascar. Coged vuestras herramientas para lijar y dedicaros a frotar en las zonas con óxido. Básicamente hay que frotar y frotar hasta que desaparezca el color rojizo. Normalmente las furgonetas se quedan con un color metálico, más o menos como el pecho de un Terminator.

Lijadora

Al principio resulta raro ponerse a rascar con fuerza, ya que arañar algo no parece la mejor idea para cuidarlo. Sin embargo, no hay otra opción: hay que retirar el óxido. Según vayáis frotando, también conviene ir limpiando, ya que si no el polvillo resultante se irá incrustando por la furgoneta.

Cómo quitar óxido

Una buena manera de saber si lo estáis haciendo bien consiste en esperar unas horas tras el primer lijado. Si al día siguiente el óxido está volviendo a salir, significa que no raspasteis lo suficiente. Frotad con fuerza y dejadlo todo metalizado.

Cómo quitar óxido

¡Importante! Si el óxido ha avanzado tanto que la furgoneta tiene agujeros, sería recomendable que abandonaseis este post y fueseis directamente a un chapista. A veces no queda más remedio que pasar por caja.

Aplicar productos antióxido

¿Tenéis ya la furgo bien raspada? Bueno, todavía no se puede decir que hayáis terminado de quitar el óxido. Ahora es el momento de echar los productos antióxido de los que hablábamos antes. Técnicamente se llaman convertidores de óxido, ya que estos líquidos entran en contacto con la parte que no se ve (habéis quitado lo más gordo, pero el óxido está ahí), neutralizándola y haciendo que no vuelva a salir. La magia de la anticorrosión.

Aunque los productos antióxidos son caros (el típico botecito pequeño de 250ml puede costar fácilmente 10€), conviene no escatimar ni tirar por la opción barata. También hemos encontrado vídeos en los que la gente dice que echan el producto sin rascar, pero a nosotros eso no nos funcionó. No hay atajos: primero pulir, luego echar un buen producto y esperar.

Nuestro consejo es que terminéis de raspar la furgoneta, esperéis al día siguiente y a primera hora echéis los productos antióxido. Así podréis dejarlos actuar y luego ir a dar un agua a la furgoneta. Debería quedar como nueva, aunque todavía no hemos terminado.

Pintura, acabado y mantenimiento

El último paso consistiría en cubrir las zonas que hemos reparado. Para ello se puede echar una capa de pintura antioxidante. Hay que distinguir muy bien entre zonas que vayan a quedar expuestas y zonas que no. Por ejemplo, si hablamos de una pared que luego se vaya a panelar, podéis utilizar pintura en spray: rápida, barata y frágil, pero cumplirá su cometido. Si hablamos de zonas más visibles (como el exterior), ahí convendría coger un bote de pintura buena (¡y antioxidante!) y ponerse con un pincel a rematar la jugada con mimo.

Pintura, acabado y mantenimiento

A partir de aquí, el problema está solucionado temporalmente. ¿Por qué no de manera definitiva? Bueno, porque el mundo avanza y las cosas se deterioran. Nunca hay que dejar de inspeccionar el vehículo en busca de óxido. La mejor manera de prevenir su aparición es tenerlo siempre limpio, especialmente si habéis ido a zonas de costa (la sal es mala compañera de viaje). En cualquier caso, lavando la furgo constantemente y haciendo pequeños mantenimientos cada vez que salen zonas rosadas… ¡el óxido no debería ser nunca más un problema!

Pintura, acabado y mantenimiento

Consejos generales

Queremos daros tres consejos generales para abordar el proceso. Nos hubiese gustado tenerlos presentes al principio, pero los aprendimos a base de sangre, sudor y lágrimas.

Paciencia, no hay otra ciencia

Una vez más: quitar óxido no es complicado, pero sí lento. También es cansado y aburrido, no vamos a negarlo. Para una furgoneta pequeñita, contad con no menos de 20 horas de trabajo repartidas en tres o cuatro días. Hay quien tiene maña, quien lía a unos amigos para ayudar o quien tiene poco óxido, pero en general se van un par de fines de semana al completo. Y no son findes bonitos: acabaréis con dolor de riñones, gastando dinero y poniendo en duda que la compra de una furgoneta para camperizar haya sido buena idea.

Manchas exteriores

Sin embargo, os aseguramos que merece la pena. El óxido es un enemigo mortal para toda camper que se precie. Teniendo en cuenta que crear una casita con ruedas vale una pasta (comprar un vehículo y camperizarlo no es algo que se haga todos los días), conviene cuidar su salud y que dure muchos años.

Mejor pasarse que quedarse cortos

Otro consejo a tener en cuenta es que hay que ser muy meticulosos. Cuando llevéis unas horas a cuatro patas y estéis hartos de rascar, vuestro estándar de calidad empezará a bajar. Es inevitable, pero a la vez hay que evitarlo. Aferraos a la pura lógica (furgoneta sana, furgoneta que dura) y raspad todavía más.

Manchas exteriores

Es mil veces mejor pasarse rascando y quitar zonas que realmente no tenían óxido, que dejar alguna ahí que a la larga se convierta en un problema. Misma cosa echando productos antióxido o pintando: mejor pasarse de producto que quedarse cortos. La inversión inicial merecerá la pena.

La salud es lo primero

Aunque seáis los nietos perdidos de Vin Diesel, queremos insistir en la importancia de hacer todo el proceso con gafas de protección, mascarillas y guantes. Nosotros empezamos a las bravas y no pudo ser peor idea. Cuando nos quisimos dar cuenta, teníamos el cuerpo al límite. Nuestros ojos parecían cebollas, nos costaba respirar y teníamos las manos como dos rudos marineros. Y todo por no habernos protegido desde el principio.

Seguramente raspar el óxido de una furgoneta no sea la actividad más arriesgada del mundo, pero puede ser muy puñetera. No sintáis que os estáis flipando por equiparos como si fueseis Walter White haciendo un emprendimiento: mejor pasarse de precavidos que pasarse una tarde en la consulta médica.

El óxido, el ladrón de furgonetas

Si habéis leído hasta aquí, todavía no seréis unos grandes expertos en quitar óxido. Sin embargo, habréis leído una experiencia real y sincera. Y eso ya es mucho para empezar, ya que ahora podréis analizar vuestro caso con otros ojos y empezar a solucionar el problema de óxido. Mejor noticia imposible para vuestra furgoneta.

Machas óxido interiores

Quitar el óxido es algo por lo que todos pasamos a la larga. Conviene afrontar el proceso con garantías y tener claro que es algo que no se puede dejar pasar. Los cementerios de furgonetas están llenos de vehículos que cayeron en combate por no haber eliminado el óxido a tiempo. ¡No dejéis que eso le pase a vuestra casita con ruedas!

¿Qué te ha parecido?
+1
2
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *