La Ópera de Viena (Wiener Staatsoper) es el gran teatro de ópera del mundo. Hay otros más grandes o modernos, pero ninguno con la mística del que tiene la capital de Austria. Por su escenario han pasado figuras de la taya de Richard Strauss o Herbert von Karajan, su programación es ambiciosa a más no poder y a día de hoy sigue manteniendo firme su compromiso de acercar la música a todos los públicos. El interior solo puede recorrerse mediante visita guiada o yendo a un concierto.

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Uno de los grandes símbolos de la música
La Ópera Estatal de Viena fue construida entre 1861 y 1869. La ciudad estaba siendo transformada por completo, pues tras echar abajo sus antiguas murallas se estaba erigiendo un lujoso bulevar (el Ringstrasse). Este edificio fue una de sus primeras edificaciones, con la cual la ciudad quería poner en valor su pasión por la música.

Hay que decir que el proceso de construcción no estuvo exento de dramas. El primer arquitecto no pudo superar las críticas a su obra, por lo que acabó suicidándose. Su sustituto no corrió mejor suerte, ya que la presión que experimentó desde que se hizo cargo de los trabajos le acabó produciendo el infarto que se lo llevó a la tumba.

En cualquier caso, el 25 de mayo de 1869 se dio el pistoletazo de salida con un Don Giovanni de Mozart. La Ópera de Viena estaba a reventar, en una inauguración que no quisieron perderse ni Francisco José I ni el resto de la corte imperial.
Visitar el interior de la Opera de Viena
Cómo reservar los tours
A día de hoy, la Ópera de Viena es uno de los edificios más visitados de la ciudad. No es uno de esos planes que se puedan improvisar, ya que las entradas se agotan con semanas de antelación. En el mismo momento en el que decidáis ir a la capital de Austria deberíais reservar estos tickets, ya sea pagando su entrada (unos 15€ por persona) o mediante la Vienna Pass (está incluida, pero también requiere reserva).

Un dato interesante es que hay tours en muchos idiomas durante todo el día, incluyendo español. Se cuentan un montón de anécdotas y usan lenguaje muy técnico en lo musical, por lo que os recomendamos reservar en castellano si tenéis ocasión. Si no, en inglés… o suerte con lo que os toque.
Visitas guiadas espectaculares
Las visitas guiadas por el interior de la Ópera de Viena duran unos 45 minutos. Nada más entrar, hay unas escaleras que sirven para distribuir a los grupos por idiomas. A la hora convenida vendrá el guía a buscaros.

La visita básicamente está dividida en dos partes. La primera recorre los entresijos del teatro, pasando por diferentes espacios. Se visita una escalera de tipo imperial, la antigua oficina del director o la zona reservada para los entreactos. Este primer tramo quizá es menos vistoso de lo esperado a nivel arquitectónico, pero a nosotros nos resultó una maravilla gracias a las explicaciones del guía. Aprendimos un montón de cosas a nivel logístico, como qué hacen con los escenarios cuando no se usan o el intrincado sistema de rotación de espectáculos que tienen para no reventar a los cantantes.


La segunda parte de la visita es de lo más espectacular. En primer lugar se accede al palco real, desde donde podréis contemplar la Ópera de Viena en todo su esplendor. Veréis butacas, los otros palcos y el escenario, además de disfrutar de una estancia lujosa a más no poder. Hoy en día ni siquiera podría construirse, ya que se emplearon materiales que ya no son aceptables (como el marfil). En cualquier caso, el emperador y sus amigos no repararon en gastos.

Después de esto, se baja a la zona de platea. Vuestro grupo ocupará algunas filas mientras el guía termina de dar las últimas explicaciones. Mucho ojo, porque si prestáis atención podréis ver a operarios preparando el escenario para la siguiente función o el foso en el que se colocan los músicos.

Como no podía ser de otro modo, se acaba en la tienda. En este caso, aparte de comprar los típicos souvenirs, también podréis haceros con tickets para las siguientes funciones.
¿Merece la pena visitar la Ópera de Viena por dentro?
Absolutamente sí. Merece muchísimo la pena visitar la Ópera de Viena, siendo una de las atracciones principales de la ciudad. Incluso deberíais ir aunque no os guste nada la música, ya que a nivel arquitectónico es una auténtica locura.

Es cierto que la visita tiene algunas incomodidades: reservar es complicado, solo hay opción de ir con guía, meten un poquito de prisa para las fotos, hay muchos grupos a la vez… Sin embargo, hablamos de pequeñas manchitas en medio de un mar de excelencia. Hacednos caso, que visitar la Ópera de Viena por dentro es algo que hay que hacer al menos una vez en la vida.
Ver una obra en la Ópera de Viena
¿No habéis podido reservar una visita guiada o simplemente queréis terminar de explorar vuestro amor por la música? En ese caso, tenéis que saber que es relativamente sencillo encontrar tickets para las funciones del día de la Ópera de Viena. Quizá los mejores asientos lleven meses vendidos, pero hay localidades muy económicas que se venden allí mismo.

Los tickets empiezan en aproximadamente 10€ por persona, aunque con un pero. Las localidades más baratitas no tienen apenas visibilidad, por lo que disfrutaréis de la música y de la mística del teatro. Sin embargo, apenas podréis ver nada del escenario.
Información práctica
- Dirección: Opernring 2
- Teléfono: +43 1 514442250
- Web: https://www.wiener-staatsoper.at/
- Días y horarios: tenéis que consultar en la web, ya que los días y los horarios cambian. En general todos los días hay tours en cada idioma, pero las entradas se suelen agotar. Conviene reservar tan pronto como compréis los vuelos a Viena.