Cisternerne: de depósito de agua a galería de arte

Cisternerne es uno de los espacios más impactantes, sorprendentes e inesperados de Copenhague. Aunque realmente no está en la capital de Dinamarca, sino en la vecina Frederiksberg, lo cierto es que hablamos de un punto de interés que está integrado al 100% en el circuito turístico habitual de la ciudad. Acompañadnos y os mostraremos cómo un antiguo depósito de agua se ha convertido en uno de los espacios expositivos más llamativos de tierras danesas.

Cisternerne: de depósito de agua a galería de arte

Un depósito de 16 millones de litros que fue abandonado

Lo que hoy se conoce como Cisternerne no es otra cosa que un antiguo depósito de agua. A comienzos del siglo XIX Copenhague estaba creciendo muy rápido, así que tenían serios problemas de abastecimiento. A mitad de centuria decidieron solucionar la situación creando un depósito de agua gigante, con capacidad para albergar hasta 16 millones de litros.

Cisternerne: de depósito de agua a galería de arte

Los trabajos fueron rapidísimos, pues solo llevaron tres años: de 1856 a 1859. Entró en servicio también de manera muy veloz, aun parece que todo fue flor de un día. Y es que en apenas unas décadas perdió protagonismo respecto a otras soluciones, dejando de funcionar como depósito de agua potable en 1933. En 1981 fue vaciado por completo, quedando totalmente inutilizado.

Cisternerne: de depósito de agua a galería de arte

Sin embargo, la declaración de Copenhague como Ciudad Europea de la Cultura (embrión de la Capital Europea de la Cultura) en 1996 le dio una nueva vida a Cisternerne. La urbe apostó por crear un espacio expositivo rompedor, contando con el total apoyo de las autoridades municipales de Frederiksberg y del popular galerista Max Seidanfaden.

Exposiciones vanguardistas e inquietantes

Cisternerne, como galería de arte, no fue flor de un día. Así, desde 2013 pasó a formar parte de la red de museos municipal. Prácticamente de manera ininterrumpida ha ofrecido ambiciosas exposiciones de artistas locales e internacionales, los cuales han establecido un diálogo entre sus obras y este marco alucinante.

Cisternerne: de depósito de agua a galería de arte

Y es que Cisternerne es el mejor ejemplo de que a veces el continente es más importante que el contenido. Más allá de su propuesta artística, merece la pena recorrer este espacio por sus características únicas. No siempre se puede caminar bajo tierra, por algo tan extraño como un depósito para millones de litros de agua.

Son conscientes de lo que aportan, así que la estética no podría estar más cuidada. La iluminación es súper tenue, la acústica ultra envolvente y el recorrido se hace caminando sobre pasarelas metálicas que están al nivel del agua. Una experiencia única y que pondrá todos vuestros sentidos a flor de piel.

Aunque el acceso no es barato (115 coronas, precio de 2025), la entrada a Cisternerne está incluida en la Copenhaguen Card. Por tanto, no tendréis que rascaros el bolsillo si ya tenéis la popular tarjeta turística.

Cisternerne: de depósito de agua a galería de arte

A nosotros nos encantó esta visita, la verdad. Tenemos que reconocer que la exposición era ciertamente inquietante, algo que (por lo que vimos en internet) es un sentimiento general. Sin embargo, ahí reside el encanto.

Información práctica

  • Dirección: Roskildevej 25A, Frederiksberg
  • Web:
  • Teléfono: +45 69 13 80 90
  • Horarios: de 11:00 a 20:00
  • Tarifas: 115 coronas por persona

El acceso a Cisternerne está incluido en la Copenhaguen Card.

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