Calefacción para furgonetas: consejos, tipos e instalación

Llegó el momento de hincarle el diente a uno de los aspectos claves de una camperización integral: las calefacciones para furgonetas. En este artículos os vamos a contar cómo son, cómo funcionan, qué marcas son las mejores y cómo se instalan, además de daros unos cuantos consejitos básicos para mantener la temperatura de la furgo siempre en unos niveles agradables.

¿Qué es una calefacción estacionaria?

Vamos a empezar con un básico. Cuando empezábamos en el mundo de las furgonetas, pensábamos que era suficiente con tener el vehículo cerrado para disfrutar de una temperatura agradable durante toda la noche. También creíamos que con la calefacción del vehículo (la que se usa cuando se va en marcha) se podía calentar su interior. ¡Doble error! Primero, porque sin calefacción de ningún tipo te mueres de frío en muchos destinos. Y, segundo, porque si tienes que tirar de la calefacción de la furgoneta, el gasto en gasolina es enorme. Eso por no hablar del ruido que mete un motor encendido a las cuatro de la mañana.

Entonces… ¿cómo hace la gente para viajar en invierno o a destinos fríos sin amanecer convertida en un cubito de hielo? Pues para eso existen las calefacciones estacionarias, algo de lo que no habíamos oído hablar hasta que tuvimos una furgo pero que ahora nos parece imprescindible.

¿Qué son? Pues, a grandes rasgos, sistemas de calefacción independientes de la calefacción que de por sí trae el vehículo. Tira del mismo combustible que utiliza la furgoneta para moverse, pero no hace falta tenerla encendida para que funcione. De hecho, esa es su principal razón de ser: el consumo es mínimo, por lo que puedes mantenerte toda la noche calentito sin que sea un gran dispendio.

¿Cómo funcionan las calefacciones para furgoneta?

El funcionamiento no tiene mucha ciencia: se «enganchan» al depósito del vehículo (esto se puede hacer de varias maneras, más abajo os las enseñamos) y puedes utilizarlas cuando este está parado. Algunas cosas a tener en cuenta:

  • Ubicación: pueden ubicarse en dos lugares:
    • Interior del vehículo: así te aseguras de que no te la roban y consume menos, pero a cambio pierdes algo de espacio.
    • Exterior del vehículo: se pone en los bajos de la furgo, con lo que ahorras espacio y hace escucharás menos los ruidos.
  • Seguridad: esté en el interior o en el exterior, todo el tema «gases» va siempre por fuera. Así no hay riesgo de que algo falle y tengas una desgracia.
  • Consumo: es bajo, muy bajo. Por ejemplo, la que tenemos nosotros consume unos 0,15 litros la hora, por lo que tenerla encendida toda la noche no nos cuesta más de 2€. Levantarse en medio de la nieve con el cuerpo entrado en calor es algo que no tiene precio.
  • Ruido: si leéis en internet, veréis que hay gente que dice que no duerme bien porque escucha un «tic» constante cuando tiene la calefacción estacionaria encendida. Ese es el goteo de la calefacción tomando combustible del depósito. Nosotros dormimos a pierna suelta, pero es cierto que si te fijas se oye.

Las mejores marcas de calefacciones para furgoneta

El mercado de calefacciones para furgoneta está en franca expansión, pero inevitablemente hay tres marcas que destacan por encima del resto.

A nivel calidad/precio, sin duda la mejor empresa es Planar. Se trata de una compañía rusa que en los últimos años ha sabido crecer más que ninguna otra. Su modelo más mítico es el Autoterm, que es el que tenemos nosotros. Funciona de maravilla, pese a no tener tanto nombre como algunos de sus competidores. Podéis encontrar kits con todo lo necesario (calefacción, tobera de salida de aire y demás) a partir de 450€.

La siguiente empresa en liza es Eberspacher, de origen alemán. Hay quien se fía más de ellos que de Planar porque confía menos en la tecnología rusa, pero igualmente sigue buscando una relación calidad/precio razonable. Su modelo más vendido es la AirTronic, el cual encontraréis en el mercado a partir de 650€.

Para terminar, el líder sin discusión en las últimas décadas es Webasto. También es de origen germano, tiene una enorme fiabilidad y va marcando el ritmo en la materia. ¿El problema? Cara de narices. Su modelo más extendido es el AirTop, el cual encontraréis en sus modelos más básicos a partir de 800€.

Cuando nosotros fuimos a camperizar la furgo, la gente que sabía nos decía que no había término medio: o ponías la Planar y te ahorrabas un buen dinero o te pasabas directamente a Webasto, pero nadie nos recomendó la opción intermedia de Eberspacher.

Sí que nos recomendaron calefacciones chinas, que ahora se están poniendo muy de moda. Al parecer, copian literalmente a Webasto, aunque ofrecen un precio brutalmente inferior: las encuentras incluso por menos de 200€. Sin embargo, no se pueden homologar en la Unión Europea, por lo que no las recomendamos en ningún caso.

Por cierto, no hace falta decir que existen modelos de mayor o menor potencia en función del tamaño de la furgo. De hecho, los más grandes tienen un sistema dual que sirve también para calentar agua, por lo que os puede resultar interesante si habéis montado un circuito en vuestra furgoneta camperizada.

Instalación: DIY o en una empresa

Cuando estuvimos planteándonos el tema de la camperización, valoramos la posibilidad de hacerlo todo nosotros o llevarla a una empresa a que nos echase una mano. Finalmente utilizamos esta segunda opción, en buena parte por no enfrentarnos a procesos como instalar una calefacción estacionaria en una furgoneta.

¿Por qué? Básicamente por dos motivos. El primero es que no tenemos ni idea de bricolaje, mecánica ni nada parecido. El segundo era el riesgo de estropear la furgoneta por completo, ya que hay que nadar tocando cosas tan sensibles como el depósito de combustible.

Si os decidís por hacer la instalación vosotros mismos, todo lo que podemos hacer es desearos buena suerte. Internet está lleno de tutoriales en los que te enseñan cómo hacer una instalación de este tipo, incluyendo guías que cogen un modelo concreto de calefacción y lo ponen en un modelo concreto de furgoneta. Si justo encuentras un tutorial sobre tu furgoneta, quizá te animes y acometas tú mismo el proceso. Básicamente tendrás que comprar la calefacción estacionaria, decidir su ubicación en la furgoneta y cómo hacer que le llegue combustible. A nosotros nos parece ciencia ficción, la verdad.

Si os decidís por la opción cómoda y que una empresa os instale la calefacción de la furgoneta, pedid que os ofrezcan un presupuesto desglosado. Así podréis ver lo que os cobran por la calefacción en sí (y comparar con Amazon), pero también lo que os cobran por la mano de obra. A modo de referencia, un coste razonable sería entre 5 y 7 horas de trabajo a unos 40-50€ la hora. A eso le tendríais que sumar la propia calefacción, por lo que la cosa oscilará entre los 900€ y los 1500€ en función del modelo que hayáis elegido.

Consejos para no pasar frío en la furgoneta

Para terminar, tres consejos prácticos para no morirse de frío en la furgoneta. En realidad, más que tres sugerencias hablamos de tres grupos:

  • Camperiza bien tu furgoneta: esto es básico. Si la aíslas bien, le instalas una buena calefacción estacionaria, los muebles están bien montados y tienes protectores térmicos para los cristales, el 90% del trabajo está hecho.
  • Aparca en lugares que sean friendly para tu confort: puede que dormir en lo alto de una montaña te haga sentir en más comunión con la naturaleza, pero no te lo recomendamos en absoluto. Busca lugares resguardados, preferiblemente cerca de árboles (salvo que haya tormenta) y en los que no haya grandes corrientes. Eso sí, en ningún caso seas el típico parásito que aparca al lado de otra furgo para que le sirva de cortavientos. A esa gente el capitán Jack Sparrow le cuelga del palo mayor.
  • El confort empieza en las pequeñas cosas del interior de la furgo: la cosa está en irse a dormir calentitos y aguantar toda la noche sin perder ese calor. Nosotros tenemos un saco de dormir doble, que se abre por la mitad y que utilizamos a modo de edredón. En días de muchísimo frío ponemos un saco igual por debajo, así que estamos en un sándwich de aislante. Para días súper fríos utilizamos las típicas bolsas de plástico que se rellenan con agua hirviendo (las de toda la vida) e incluso pasamos un secador de 12v por dentro de la sábana.

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