Cal Federico es el mejor ejemplo de que Canillo es uno de los mejores destinos de Andorra. El pueblo podría conformarse con lo que ya es (toda una referencia), pero en lugar de eso tiene una propuesta turística dinámica y en la que nunca faltan las novedades. Acompañadnos a descubrir este antiguo molino, construido en el año 1942 y restaurado en el año 2025. En su nueva vida ha pasado a ser tienda de productos kilómetro cero y sala de exposiciones, sin olvidarse de poner en valor su estructura o la maquinaria para la molienda de la harina.

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El primer molino eléctrico de Andorra
Cuando se construyó Cal Federico, tanto Canillo como el resto del país tenían ya decenas de molinos. ¿Qué es lo que hizo que este fuese un hito de la ingeniería de su tiempo? Pues ni más ni menos que ser el primer molino eléctrico de toda Andorra. Una joya del patrimonio agrícola (incluso industrial) que durante mucho tiempo hizo más fácil la vida en el entorno, hasta que finalmente cesó su uso.

Pasó décadas en el olvido, hasta que el comú de Canillo lo adquirió para restaurarlo y convertirlo en dependencias municipales. Sin embargo, el paso del tiempo había hecho que prácticamente nadie supiese que ahí había un molino eléctrico, por lo que su «aparición» trastocó un poco los planes. Las autoridades decidieron con muy buen tino restaurarlo, ponerlo en valor y crear a su alrededor un nuevo proyecto para dinamizar la zona del pueblo más pegada a la carretera.

Así es como surgió Cal Federico, un espacio con usos muy diversos:
- Espacio museístico: se puede visitar la maquinaria del molino y aprender más sobre su historia y funcionamiento. No solo se ha restaurado todo el ingenio, sino que también se han instalado al lado unos paneles informativos estupendos.
- Tienda de productos kilómetro cero: más abajo vamos a detallar esto, porque la iniciativa nos encantó. En cualquier caso, se pueden adquirir productos hechos en Andorra de todo tipo. Hay vinos, quesos, embutidos, mermeladas, mieles e incluso velas.
- Zona de degustación: si queréis probar algo antes de llevarlo a casa o simplemente hacer allí un aperitivo, no dudéis en preguntar al personal. Os montarán una tabla en base a vuestros gustos, intereses o presupuesto.
- Sala de exposiciones temporales: la planta de arriba contiene parte del mecanismo del molino, pero también se ha habilitado como sala para hacer exposiciones. Por ella ya han pasado (y seguirán pasando) artistas locales de todas las disciplinas.

¿Lo mejor de todo esto? Que la visita a Cal Federico es absolutamente gratuita. Obviamente tendréis que pagar si compráis o consumís algo, pero el acceso a las exposiciones temporales o a la zona del molino no tiene ningún coste.


Un hogar para productos kilómetro cero de Andorra
Del productor al consumidor…
Como ya hemos dicho, en Cal Federico se pueden comprar productos de kilómetro cero. Esto no debería ser una novedad en ningún país, pero Andorra tiene unas características especiales. Incluso estando en la capital, no fuimos capaces de encontrar un vino o un queso de la zona. Toda la oferta comercial estaba centrada en bebidas de gran consumo, tabaco y cosas así. Nada realmente auténtico.
Por eso nos interesó tanto este proyecto. Poner un pie en su interior fue tener acceso inmediato a los mejores productos de la zona, elaborados por proyectos sostenibles y familiares.



Todo va, como se suele decir, del productor al consumidor. De hecho, literalmente pudimos comprobar que es así, ya que durante nuestra experiencia en Cal Federico apareció una de las creadoras de producto (jabones en este caso) para traerlo a la tienda y exponerlo allí. Vinos, cervezas, mieles, mermeladas, embutidos, quesos, algo de textil… Si es made in Andorra, seguro que está a la venta en este rinconcito de Canillo.



…o directamente a la mesa
Nos gustaría decir que estuvimos un ratito en Cal Federico, pero si queremos ser sinceros… ¡hay que confesar! Pasamos allí algo más de dos horas. ¿El motivo? Como ya hemos dicho, es posible degustar in situ los productos. Una botella de vino y una tabla con diferentes embutidos de la zona fueron los culpables de que nuestra experiencia allí se alargase mucho más de lo previsto.
Tienen mesas y sillas tanto indoor como outdoor, por lo que en función del tiempo podéis elegir vuestra ubicación. En cualquier caso, no solo se degusta el producto. El personal del centro os explicará cada cosa que pongáis en la mesa, tanto a nivel gastronómico como respecto a los productores que hay detrás. Una experiencia única y que difícilmente se puede vivir en cualquier otro sitio de Andorra.

Una experiencia cuidada y basada en el conocimiento
De hecho, por eso hemos quedado tan enamorados de Cal Federico. La persona que trabaja allí (Elena) es toda una institución. Conoce todos y cada uno de los productos que se venden allí, así como a los productores que hay detrás. ¿Os ha llamado la atención algo? Simplemente preguntad y tendréis ante vosotros un torrente de conocimiento. Incluso (algo poco habitual en este tipo de tiendas) os facilitará el contacto llegado el caso, por si quisierais ampliar información o charlar directamente con el productor vía redes sociales.
Cuesta mucho encontrar experiencias tan finas y reconfortantes. Cal Federico es un must si os interesa conocer un territorio a través de sus productos más auténticos.


La sala de exposiciones de Cal Federico
La experiencia en Cal Federico es realmente holística, porque también podréis conocer Andorra a través de sus artistas. En la planta superior de Cal Federico hay una sala de exposiciones estupenda, perfecta para recibir las obras de diferentes artistas locales.

Pintores, escultores y artistas de diferentes ámbitos han expuesto en Cal Federico desde el mismo momento de su inauguración. Todo ello trabajado con mimo, en unas exposiciones que se pueden recorrer sin agobios y siempre bajo un marco arquitectónico incomparable. Porque, dicho sea de paso, no hay que olvidar que el edificio es una absoluta maravilla.


Nos cuesta escribir cuando algo nos ha entusiasmado mucho. Siempre intentamos hacer relatos neutros, para que podáis preparar vuestros viajes sin ningún tipo de influencia por nuestra parte. Por eso ha sido tan difícil hablar de Cal Federico, porque es un proyecto alucinante y que realmente nos ha llegado al corazón. Esperamos haberos transmitido esas sensaciones y que le deis una oportunidad si pasáis por Canillo, porque realmente es una pasada.

Información práctica
- Dirección: Avenida Sant Joan de Caselles, Canillo (justo enfrente de la Oficina de Turismo)
- Teléfono: +376 800 840
- Horario: de miércoles a domingo, de 11:30 a 14:30 y de 16:30 a 20:00
- Tarifas: el acceso es gratuito. Eso sí, como veis aquí debajo, será muy difícil que salgáis de allí sin haber comprado algo.
