Los Acantilados de Papel ofrecen al viajero uno de los tramos más espectaculares de la costa gallega. Ubicados en Punta Morás, en plena Mariña Lucense, son el fruto de la acción erosiva tanto del viento como del agua durante los últimos miles de años. 40 metros de caída libre a través de caprichosas formas, en las cuales el granito da su versión más creativa. Toda una sorpresa que a día de hoy no es especialmente conocida, pero que sin duda os dejará sin palabras.

La mayor sorpresa de la costa lucense
Punta Morás es como se conoce al piquito de tierra que protagoniza este artículo. Un pequeño espacio natural protegido en el que no solo hay acantilados, sino también un puerto, los restos de una antigua factoría ballenera y diferentes islotes que sirven de hogar para las miles de aves que habitan en la zona. Los más destacados, dicho sea de paso, son los islotes Farallons, Ansarón y Las Salseiras.

En este contexto surgen los Acantilados de Papel. Granito tallado por la erosión con pliegues y dobleces alucinantes, con unas formas que bien hacen honor a su nombre. Y es que más parece papiroflexia que geografía, la verdad.
Dos rutas por unos acantilados de vértigo
Llegar a los Acantilados de Papel es fácil, ya que es un punto bien señalizado en Google Maps. Eso sí, que no os falte la fe: aunque parecería lógico aparcar antes, hay que llegar hasta el final.

Una vez dejéis el coche, hay dos rutas que hacer: una de color amarillo y otra de color verde. Simplemente tenéis que ir siguiendo ambas, ya que os llevarán a los puntos de observación más impresionantes de la zona.

Antes de empezar, un aviso importante: los Acantilados de Papel son un espacio prácticamente virgen. No esperéis barandillas, la roca puede ser resbaladiza y algunos tramos están expuestos a la acción del viento. Id con mucho cuidado, llevad calzado adecuado y evitad subir si no os lleváis bien con las alturas.
Nosotros hicimos el recorrido más lógico. Empezamos subiendo la cuestecita y tomamos el camino verde, que sube bordeando la roca desnuda. Así, lleva a la que en nuestra opinión es la zona de los Acantilados de Papel más interesante: una especie de mirador en el que esta formación rocosa se abre en todo su esplendor.

Las fotografías hablan por sí solas, pero aún así no hacen justicia a todo lo que el espacio ofrece en persona. Os prometemos que es uno de los sitios de Galicia que más nos impresionaron, y eso es mucho decir.
Después de la zona verde, fuimos siguiendo las indicaciones amarillas. Estas van por la cresta de los acantilados, dejando buenas vistas de los alrededores y adentrándose hacia otro punto de observación. También es imprescindible que os adentréis en esta ruta.

¿Qué podemos decir? A nosotros los Acantilados de Papel nos parecieron absolutamente increíbles. Fueron toda una sorpresa, ya que apenas habíamos oído hablar de ellos antes de ir. Una vez allí, no podíamos creernos estar ante una locura como esa. ¡No dejéis de ir!
